PruebaTOYOTA RAV4, JAQUE AL REY

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El que escribe nunca ha sido usuario de un coche como el que os presentamos en estas líneas. Podríamos decir que incluso recela de todo lo que huela a “SUV”. No obstante, tras una semana de pruebas y kilómetros con el Toyota RAV4 han sido muchos los prejuicios que se han quedado a un lado.

Quién no recuerda cómo hace ahora casi veinte años los guionistas y productores del programa de televisión “Top Gear” decidieron enfrentar a sus presentadores, James May, Jeremy Clarckson y Richard Hammond a todo tipo de pruebas al volante de un Toyota Hilux, con el único fin de demostrar que la camioneta japonesa era indestructible. Vuelcos, fuego, agua, y todo tipo de maltratos, tras los cuales la vieja Hilux ¡seguía arrancando!

Hilux, Land Cruiser, FJ Cruiser… Desde hace casi setenta años Toyota ha sido la marca de referencia mundial para quienes han necesitado fiabilidad en las misiones más arriesgadas; ONG’s, ejércitos y todo tipo de aventureros han confiado y confían en poder llegar a su destino por duras que sean las condiciones.

Fruto de esa experiencia y buen hacer, Toyota se apuntó a finales del Siglo XX a la naciente moda “SUV”, creando el RAV4. Un coche cuya primera generación gozaba de unas prestaciones off road sobresalientes, a pesar de no ser un todoterreno puro.

Como no podía ser de otra manera, el primer RAV4 se convirtió en un super ventas en todos los mercados donde fue comercializado, y dio comienzo a una saga que, casi veinticinco años después, ha sabido reinventarse sin perder su esencia.

Desde 2019, Toyota pone a nuestra disposición la quinta generación del RAV4 y, como veremos a continuación, le ha dotado de toda la tecnología disponible en la marca (y en su hermana Lexus) para poner en problemas a su hermano mayor, el Land Cruiser, por menos de la mitad de precio, y situarse varios escalones por encima del “pequeño” de la gama, el C-HR. (VER PRUEBA TOYOTA CH-R)

Si bien el RAV4 no dispone de las cualidades todoterreno del Land Cruiser, en su versión 4×4 nos permitirá disfrutar, sin grandes dificultades, de agradables excursiones fuera de carretera.

Podríamos decir, por tanto, que el Toyota RAV4 se nos ofrece como la solución más equilibrada de la gama Toyota para el compromiso ciudad-carretera-campo.

Además, por primera vez, y como hace con prácticamente toda su gama en Europa, Toyota equipa al RAV4 con tecnología híbrida, lo que permite, haciendo conducción eficiente, consumos poco creíbles para un coche de este tamaño, peso y potencia.

EXTERIOR

 

Lo primero que nos llama la atención del RAV4 cedida por Toyota España es la alta línea de cintura, lo que provoca a la vista una sensación de coche descomunal. Sensación que viene corroborada por la altura del coche, casi 1,70 metros.

Esa imagen viene ayudada también por las líneas de la carrocería, muy angulosas y con muchas aristas.

Da la sensación de que Toyota, tal y como apuntábamos al inicio, ha querido hacer crecer al RAV4. Y eso, como veremos posteriormente, se agradece en el espacio interior y del maletero.

La anterior generación, comercializada hasta el año 2018, disponía de un morro muy afilado y una trasera redondeada, dando la sensación de un coche más monovolumen de estilo tradicional, aunque “levantado”.

En su nueva generación, por el contrario, el morro es muy cuadrado, con una boca de refrigeración enorme, como enorme (y alto) es su capot. Desde el volante el final del coche se nos antoja lejano. Todo ello nos lleva a concebir el exterior del RAV4 como el de un auténtico todoterreno, muy distinto a sus competidores naturales.

Ese gran tamaño, como decimos, es una gran virtud una vez nos sentamos al volante, si necesitamos espacio para poder alojar a la familia o una gran capacidad de carga de maletero.

Como contrapartida, podría ser un gran hándicap negativo si queremos utilizar el coche principalmente en ciudad, pero los medios tecnológicos disponibles nos facilitarán mucho la vida a la hora de maniobrar o aparcar en lugares pequeños o de difícil acceso. Pero de ello hablaremos posteriormente.

INTERIOR

ESPACIO. Así, con mayúsculas. Es la definición más acertada del interior del RAV4.

Una vez abrimos su enorme puerta y nos sentamos al volante, comprobamos cómo tanto en las plazas delanteras como en los asientos traseros, el espacio interior es sobresaliente, incluso para las personas más altas.

Cuando probamos el C-HR pusimos como punto negativo el espacio en las plazas traseras de un coche que, a priori, había sido concebido para la familia. Ayudaba bastante poco el pequeño tamaño de los cristales posteriores, en forma de pico.

Sin embargo, el RAV4, como consecuencia de sus líneas exteriores muy cuadradas, dispone de grandes ventanas, que aumentan la sensación de espacio más si cabe.

Y a ello ayuda igualmente el enorme y abatible techo solar panorámico de la unidad probada (con un coste de 1.300€).

La calidad de construcción del interior del RAV4 también supone un gran salto adelante sobre el C-HR, llegando incluso a los estándares de Lexus, con quien comparte casi todos sus componentes.

El cuadro de instrumentos se ve obligado a incorporar demasiada información, fruto de la tecnología que equipa el coche. Cuesta bastante adivinar a qué dato corresponde cada dial, cada gráfico, cada número, pero de esta manera conseguimos tener control absoluto sobre el consumo de combustible, la eficiencia del motor eléctrico y, sobre todo, conocer qué tipo de conducción es la que nos permite conseguir un consumo más bajo.

 

COMPORTAMIENTO

 

Es posible definir cómo se comporta el Toyota RAV4 con sólo una palabra, SOBRESALIENTE.

En carretera, ni en las curvas con más inercia o de mayor velocidad se deja notar el peso del coche, que se encuentra bien plantado en todo momento.

Si nos pusieran al volante en su interior, tras meternos con los ojos tapados, jamás diríamos que estamos conduciendo un coche de casi dos toneladas, dado que se comporta casi como un turismo.

La gran distancia entre ejes ayuda a su nobleza de reacciones en todo momento.

Y quizá ayude también el bajo centro de gravedad, provocado por la disposición de las baterías, situadas bajo los asientos traseros.

Como decíamos al inicio, se nota que en el desarrollo del Toyota RAV4 han primado unas pretensiones de comodidad y manejabilidad que ya querrían para sí sus competidores naturales.

Y eso se hace evidente en la conducción urbana donde, a pesar de su tamaño, el RAV4 se mueve como pez en el agua.

Una gran cantidad de sensores y cámaras, que incluso nos permiten ver el coche desde el “exterior” en 360 grados, nos permiten aparcar en los sitios más inverosímiles con la seguridad de que nuestro RAV4 quedará intacto.

No olvidemos que como “vehículo urbano”, el Toyota RAV4 cumple a la perfección, ya que la etiqueta ECO que consigue gracias a su motor híbrido nos permite entrar en las zonas restringidas de las grandes ciudades, con unos consumos de combustible sólo esperables en coches mucho más pequeños y mucho menos potentes.

CONCLUSIONES

 ¿Quieres llevar a los niños al cole? ¿Ir a la compra? ¿Hacer un viaje con mucho equipaje? ¿Trabajas con traje y corbata y no quieres que se te arrugue? ¿Salir un viernes a cenar con los amigos? ¿O una escapada por el campo?

El Toyota RAV4 es tu coche.

Un “SUV” polivalente, fabricado con los estándares de calidad a los que Toyota nos tiene acostumbrados en todos sus modelos.

Y que, como hemos dicho, pondrá en serios aprietos a su hermano mayor.

Yo nunca fui de “SUV”, pero…

Vehiculo cedido por Toyota España

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