Prueba Opel Insignia Sport Tourer 2.0T 260CV ¡a la aventura!

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La elegancia se viste de Opel, en esta ocasión nuestro #garajeautopasione acoge un Opel Insignia Sport Tourer 2.0T Turbo AWD de 260CV.

Con tanto puente y día festivo sólo apetece salir y desconectar, ya sea rodando curvas o con la autovía como horizonte. Nosotros hemos aprovechado para sacar a la bestia del garaje; poder pisar el asfalto y también hemos aprovechado para salirnos de él.

Y es que con este familiar puedes disfrutar de un motor potente bajo el pedal sin perder tracción sea cual sea el pavimento que pises.

Exterior

Este imponente modelo viste un “Azul constelación” metalizado, casi podríamos confundirlo con un negro, pero la claridad del día hace que resalte su verdadera tonalidad. En contraste con esta oscura silueta destaca su afilada mirada de faros matriciales Intellilux LED, junto con unas impresionantes llantas de 20” de 5 radios dobles bitono, con pinzas de freno Brembo, calzando unas Continental de 245/35R20. A juego con los escapes traseros cromados en forma rectangular y barras de techo color plata.

El conjunto es bastante equilibrado, un sedán de buenas proporciones, elegante y sofisticado, tanto que esconde su alma deportiva bajo el capó.

Interior

En cuanto nos acomodamos en su interior no cabe duda de que estamos ante la versión más Premium. En perfecta sintonía visual mezcla el color del cuero negro que recubre salpicadero y volante, con el marrón Brownstone de la tapicería, caja de cambios, reposabrazos y los panelados de las puertas.

Los asientos son auténticos sillones, que cuentan con la certificación de AGR (Aktion Gesunder Rücken / Campaña para las Espaldas Saludables) con 18 posibilidades de ajuste; lumbar electro-neumático de cuatro vías (adelante, atrás, arriba y abajo), banqueta extensible e inclinable y un asiento con contornos que se adapta a la curvatura natural de la columna y gracias a que nuestro modelo es premium añade un ajuste electro-neumático del apoyo lateral para sujetar mejor el cuerpo, pues estrecha el respaldo del asiento para adaptarlos y personalizarlos perfectamente a tus necesidades, cuidando las posturas y salud de tu columna.

Tanto las plazas delanteras como las traseras están calefactadas y ventiladas, aunque para no olvidarnos de las necesitades de los acompañantes les han añadiéndo dos tomas USB para carga, ventanas laterales ahumadas y un impresionante techo solar practicable por si estuvieran cansados de dispositivos electrónicos.

Otro plus que lo convierte en el aliado perfecto a la hora de viajar es su maletero, 560 litros de capacidad cubren perfectamente las necesidades de los más exigentes; y para cargas más voluminosas podemos abatir las plazas traseras y así obtener 1665 litros.

Comportamiento

Nuestro Opel Insignia monta una mecánica Gasolina 2.0 Turbo de 260 CV. La fuerza es transmitida a las cuatro ruedas gracias a la caja de cambios ZF de 8 velocidades. Ya te hablamos anteriormente de esta transmisión, en la prueba del Alfa Romeo Giulia . Su comportamiento es intachable, de ahí que numerosos fabricantes la usen en sus modelos.

Tras pulsar el botón Start, no encontrarás un sonido agudo o estruendoso. Todo lo contrario, el silencio prácticamente invade el habitáculo incluso circulando a velocidades elevadas. Incluso cuesta notar cuando actúa el sistema de Start/Stop.

Durante los primeros metros en ciudad, el motor parece estar dormido. Si bien es cierto, que es tan solo una primera impresión, ya que puedo moverme fácilmente gracias a la entrega de potencia en régimen bajo. Aquí se nota mucho el apoyo del turbo, para salir de los semáforos con decisión, pues empuja desde las 1.500 rpm.

Si se ve grande este Opel en las fotos, conducirlo aumenta esta sensación. Pues hacen falta unos cuantos kilómetros para acostumbrarse a las medidas.

Este Insignia ha nacido sin duda para hacer kilómetros y kilómetros por autovía, su hábitat natural son las grandes vías rápidas. Aquí es donde su motor se nota grandioso, no desfallece y donde más partido podemos sacarle a su rabia. Por encima de las 3.950 rpm sentiremos el despertar de sus 260 CV. Y es que ya sea en ciudad o en carretera, esta mecánica es suave y dócil, sin reacciones nerviosas.

A velocidad de crucero, te das cuenta de que viajar en este Insignia es una gozada. La ausencia de ruido es plausible, apenas oigo el sonido de sus enormes ruedas o del viento, tan sólo el ritmo de mi pulso en cada curva.

Atravieso una zona con pavimento en mal estado, y la suspensión asimila sin temor este tramo. El chasis FlexRide y la amortiguación variable filtran bien estas molestas sensaciones, pensando en ofrecer suavidad y comodidad. Esa es la misión de este alemán: mimar y cuidar a sus ocupantes.

Nuestro modelo dispone de tres modos de conducción Tour, Normal y Sport. Donde más vamos a ver diferencia es en el Modo Tour, que relaja la reacción del cambio y dirección del volante, todo se suaviza de tal forma que parece que flotases en una nube.

En cambio, con el Modo Sport la suspensión se vuelve más dura y la dirección más sensible y directa. Sin embargo, no esperes que en éste último el cambio sea tan agresivo, ya que este vehículo es un auténtico burgués.

Ahora toca subir un puerto de montaña, me dispongo a ello sabiendo que con esta mecánica no hay temor a nada. Tras dos curvas a la derecha, descubrimos su gran secreto: ¡sólo 1.649 KG para un vehículo de 4,9 metros de longitud!. Su cilindrada en conjunto con su escaso peso hace que olvidemos estas dimensiones.

Tampoco hay síntomas de perdida de tracción, incluso en las curvas más cerradas la adherencia es total sin ningún tipo de basculación, el sistema AWD lo hace campeón en su rango. Esto nos puede resultar muy útil en estos tiempos de primavera lluviosa o en temporadas invernales donde el pavimento nos juega malas pasadas.

Se nota el trabajo concienzudo de Opel en la reducción de peso, aquí es la clave para afrontar vías con gran desnivel sin miedo a revolucionar demasiado la mecánica. El motor estira hasta las 6.300 rpm donde tendremos que cambiar, tras pasar las 4.000 rpm el tacómetro sube con mucha facilidad. Con tanta emoción, me doy cuenta de que voy a una velocidad demasiada elevada, es el momento de relajar mis impulsos y levantar el pie un poco.

Aunque si tienes el sistema de ayuda a la conducción activo, será como tener a tu ángel de la guarda pendiente de tus distracciones, ya que en cualquier momento que intentes trasvasar la línea del carril te corregirá posicionándote de nuevo correctamente, con una leve vibración a modo de sanción por tu despiste.

Otro aspecto que podéis ver en las imágenes, son sus grandes pinzas de freno firmadas por Brembo. Aunque frenan bien, en frío tengo que pisar algo más de los deseado para conseguir lo que quiero. Esta sensación se reduce al tomar temperatura, en tan solo dos frenadas los frenos ya están calentitos y responden a las mil maravillas.

Conclusiones

Tenemos un State dócil y elegante con un tesoro bajo su capó delantero, su silencioso aunque potente motor Gasolina de 260 CV. Con una media de consumo de 9,5 l/100km (teniendo en cuenta que íbamos disfrutando como enanos) y un maletero de 560 litros de capacidad (70 l más que el Insignia Grand Sport).

Cómodo para los viajes, sea cual sea tu destino y sobre todo pensado para disfrutar mientras él te cuida. Este modelo destaca entre sus competidores por muchas cuestiones, pero si nos tenemos que quedar con algo es con su maravilla de mecánica.

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