Autopasione Aniversario

En 1985 se estrenó la película “Regreso al Futuro”, dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Michael J. Fox en su papel de Marty Mc Fly. En esa primera entrega Marty viaja a 1955 a bordo de un Delorean modificado por el inventor Emmett Brown, “Doc”, y convertido en una máquina del tiempo al alcanzar los 140 km/h.

Cuatro años después, Zemeckis quiso vaticinar cómo sería el mundo en el año 2015. Cine en tres dimensiones, videollamadas, ropa inteligente…

¿y qué ocurría con los medios de transporte?

“A donde vamos, no necesitamos carreteras…” Coches voladores, movidos por energía eléctrica y no dependientes de combustibles fósiles.  ¿se equivocaba “Doc” haciendo semejante afirmación?

Desde la perspectiva que nos da “el futuro” podemos decir que acertó a medias. Los coches (y los monopatines) voladores siguen siendo una quimera. Pero no ocurre lo mismo con los vehículos eléctricos.

Nuestras ciudades, cada vez más habitadas y con saturación de vehículos, tienen serios problemas de contaminación respecto de los cuales las marcas de coches llevan muchos años tratando de poner solución a través del desarrollo de la electricidad pura aplicada a la movilidad.

Y Nissan fue una de las pioneras.

La unidad que nos cedió para la prueba fue un Leaf totalmente eléctrico que cumple perfectamente para un uso mayoritariamente urbano y para pequeños trayectos entre núcleos urbanos.

¿y qué ocurre si queremos salir a carretera? ¿necesitamos un punto de recarga en casa? ¿estamos realmente preparados para la “invasión de los coches eléctricos”?

Veamos…

Exterior

 

Siempre se ha dicho que los gustos respecto de la estética son altamente subjetivos. Personalmente la línea y la estética del Nissan Leaf no encajan con mis preferencias.

Concebido para conseguir una gran eficiencia aerodinámica, y de esta manera alargar la autonomía de su propulsor eléctrico, el Leaf probablemente no destacaría en un concurso de elegancia.

Sin embargo, los diseñadores de Nissan sí se han permitido diversas licencias de estilo, como los faros traseros en forma de boomerang, que tratan de romper las líneas poco angulosas del Leaf.

En su frontal destaca la tapa del cargador, así como una línea color “negro piano brillante”, que une sus dos faros delanteros, equipados con tecnología “full led”, y que alumbran de manera perfecta las calles y carreteras por las que tengamos que circular. Nissan no sólo apuesta por la innovación en cuanto a sus motores, sino que equipa también al Leaf con la tecnología más puntera en sus periféricos.

Como decimos, la línea lateral del Nissan Leaf (VER prueba Nissan Qashqai 1.2 DIG-T 115 CV), de dos volúmenes, no destaca especialmente por su belleza. No será un modelo “de culto” por su estética. Los tiradores cromados de la unidad de pruebas, en mi opinión, ayudan poco a cambiar mis impresiones al respecto. Asimismo, y a pesar de que se encuentre tan de moda en una gran cantidad de coches que actualmente se encuentran en el mercado, las llantas “de dos colores”, que mezclan el negro brillante con el aluminio pulido y el uso de más paneles “negro piano” a la altura de las ventanillas me lleva a reforzar mi opinión al respecto.

En su zaga encontramos un toque que hace distinto al Leaf del resto de coches que circulan por nuestras carreteras y que pretende relacionar el modelo con la tecnología de su propulsor. Hablamos de un pequeño difusor color “azul eléctrico”, en cuya parte central se sitúa la luz antiniebla, al modo de los Fórmula 1.

Un pequeño alerón, del mismo “negro piano” que los paneles laterales a los que sirve de continuación, corona la trasera del Leaf.

Interior

Hemos visto cómo el exterior del Leaf merece nuestras críticas desde el punto de vista estético, aunque la funcionalidad de sus formas sea indudable.

Pero son precisamente sus formas regulares las que favorecen una habitabilidad y visibilidad interiores sobresalientes.

Es perfectamente factible que cinco adultos viajen de manera cómoda, ya que el suelo del coche es plano. (VER prueba Nissan Micra 1.5 90 CV)

Otro punto a su favor, y dado que sus baterías se encuentran situadas bajo los asientos, es la gran capacidad y altura de su maletero.

Una vez sentados al volante volvemos a darnos cuenta de que Nissan no ha escatimado en absoluto equipando de las últimas tecnologías al Leaf. Todos los sistemas de entretenimiento posibles, un navegador bastante intuitivo, un sistema de audio BOSE (Descúbre nuestro autopinion-e sobre equipos de audio)  que cumple a la perfección, información suficiente respecto de la eficiencia en la conducción, control de crucero inteligente y adaptativo, cámara periférica de ayuda al aparcamiento, sistema de aparcamiento autónomo (y mejorable)… No es posible ponerle un solo pero al Leaf en cuanto a lo “futurible” y completo de su equipamiento.

Arranquemos…

Comportamiento

 

Las prestaciones del Nissan Leaf se encuentran muy supeditadas a su peso y a la elección por parte de Nissan de un comportamiento algo conservador en favor de una mayor autonomía.

La autonomía, el gran caballo de batalla de los coches eléctricos, se encuentra bien resuelta para el Leaf. Haciendo una conducción eficiente podemos aguantar más de 250 kilómetros sin recargar. Sus distintos modos de conducción nos permiten aprovechar la potencia eléctrica si “tenemos que apagar algún fuego”, con unas prestaciones similares a las de un compacto de 150 cv de gasolina. Sin embargo, si pretendemos salir los primeros de los semáforos, y llegar los primeros al siguiente, veremos sensiblemente mermada la autonomía.

El Leaf está pensado, como la gran mayoría de los vehículos eléctricos, para que su conductor sea consciente de que ha de llevar una conducción muy eficiente. Equipa un sistema que le permite regenerar energía en las bajadas, a través de una especie de freno motor, así como en las propias frenadas. Ello nos lleva a ratificar lo que planteábamos al inicio; este coche ha nacido para circular por las calles de las grandes ciudades y para realizar trayectos entre núcleos urbanos.

¿y qué ocurre si quiero hacer viajes largos?

 Pues tendremos que armarnos de paciencia…

A día de hoy la red de puntos de recarga de vehículos eléctricos en nuestro país es bastante deficiente en cuanto a su implantación. La mayoría de ellos se encuentra en las ciudades o en las viviendas de sus propietarios. Sería necesaria una nueva regulación, o mayor implicación por parte de las Administraciones Públicas para que el conductor de un Nissan Leaf pudiera realizar grandes trayectos sin preocuparse por la autonomía.

Es posible recargar este coche en un enchufe normal, pero el tiempo de espera, de casi 24 horas, haría inviable un viaje por carretera a destinos lejanos.

A modo de ejemplo, o casi como anécdota, os voy a contar lo que me ocurrió durante la prueba del Leaf.

Al recogerlo la recarga era casi completa, por lo que contaba con unos 250 kilómetros de autonomía para probarlo durante todo un fin de semana.

En casa no dispongo de punto de recarga eléctrica, y vivo en un séptimo piso, así que no me podía plantear recargarlo ni lanzando un cable por la terraza.

Recogí el coche un viernes por la mañana, y el sábado estaba invitado a una boda a unos 60 kilómetros de casa. Sin problemas pude realizar el trayecto de ida, confiando en que en el punto de destino, un hotel, hubiera algún punto de recarga, para evitar la sensación psicológica permanente de encontrarme “en la reserva”. Para mi desgracia, ni en el lugar de celebración ni en los alrededores pude enchufar el Leaf.

Volví a casa, con apenas 90 kilómetros de autonomía, y pensé en aprovechar la tarde del sábado para hacer unas compras en un centro comercial al lado de casa, en el que sabía sí existían puntos de recarga.

Desafortunadamente se encontraban en tareas de mantenimiento (algo que no supe hasta después), así que después de hacer tiempo durante más de tres horas confiando en que las baterías se encontrasen totalmente cargadas, o al menos a un 80% gracias a la carga rápida, comprobé no sin cabreo que la autonomía seguía en el mismo punto.

El domingo no me atreví a usar el coche, que tenía que devolver en el centro de Madrid el lunes en plena hora punta, a unos 40 kilómetros de mi casa, por lo que me arriesgaba a quedarme tirado si me metía en alguno de nuestros míticos atascos.

Finalmente el lunes por la mañana, y para evitar sustos innecesarios, me vi en la obligación de acudir a un concesionario Nissan cercano a mi casa para hacerle una pequeña carga, no sin antes esperar bastante tiempo, porque había taxistas haciendo cola para lo mismo que yo.

 

Conclusiones

La total ausencia de emisiones a la atmósfera de gases contaminantes probablemente sea un factor decisivo para el comprador potencial del Nissan Leaf, quien lo use a diario para llevar a los niños al colegio, ir a la compra, llegar cada mañana a la oficina… confiando en tener un punto de recarga en casa o en el trabajo.

Viajar sin ruido, sin olores, de manera cómoda y eficiente, quizá sea a lo que todos debiéramos aspirar, pero…

¿y si no dispongo de un punto de recarga o garaje donde aparcar el coche?

Confiemos en que muy pronto se implementen medidas efectivas para el desarrollo de una gran red de puntos de recarga de vehículos eléctricos, que nos permita viajar con total tranquilidad. Hasta el momento… sigamos pensando que en el futuro, en 2015, habrá coches eléctricos voladores que nos permitan viajar en el tiempo.

 

Vehículo cedido por Nissan España.

 

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