Prueba BMW X2 sDrive20d, all in one

| |

Nos visita hoy en #garajeautopasione el BMW X2, con este vehículo la marca bávara se estrena en el segmento de moda, el de los Crossover compactos. Algo necesario, debido a la cuota de mercado que tanto Mercedes Benz con su GLA como Audi con su Q2 y Q3 estaban acaparando.

Sus formas están a medio camino entre un compacto de toda la vida y un SUV, usa la misma plataforma con tracción delantera que ya vienen montando el X1 y el Mini CountryMan.

Aúna una estética muy deportiva, típica de BMW, con unas dimensiones muy contenidas (4,36 metros de longitud) lo que le hace ser objetivo de muchas miradas.

Exterior

Como ya os avanzamos, el coche no pasa desapercibido.

Una silueta muy compacta, con unas líneas laterales muy marcadas y elevadas, musculoso. Un frontal agresivo reforzado visualmente por sendas parrillas en forma de trapecio, paragolpes con una toma de aire de grandes dimensiones y los faros de tecnología Bi LED.

La parte trasera pierde esa agresividad para acompañar al resto del conjunto con más armonía. Me gusta mucho el logotipo de BMW colocado en el pilar C, ya usado en coupés antiguos de la marca.

La luneta trasera es pequeña, aunque en el uso habitual del coche no se nota una carencia de superficie acristalada que nos perjudique la visibilidad.

Un maletero con una boca de carga pequeña y sobre elevada, nos ofrece una capacidad de 470 litros (1.355 litros con asientos abatidos). El portón de apertura eléctrica, tiene la opción de abrirse en diferentes ángulos, lo que acentúa su comodidad de uso.

Completa el conjunto unas llantas de 19” estilo 715 M, muy llamativas en un bitono gris plata y antracita. No podemos pasar por alto el paquete //M y las colas de escape (reales, nada de “fakes” que tan habitualmente se montan en la actualidad en otras marcas y modelos) cromadas que equipa nuestra unidad de pruebas, lo que le confiere un aspecto muy deportivo y a la vez muy bonito.

Interior

Nos aproximamos a la puerta del conductor, la abrimos y de un vistazo rápido vemos un interior muy ordenado, limpio y con detalles muy atractivos fruto de la equipación //M de nuestro coche de pruebas. Los colores de motorsport asoman discretamente en el ribete de la alfombrilla, respaldo del asiento, reposapiés con la M y el volante multifunción de 3 radios.

Su tacto es sublime tanto por grosor como por la textura de su piel. Tiene 2 pequeñas levas solidarias para el manejo y control de la caja de cambios automática de 8 velocidades. Su calidad visual no defrauda para nada a la hora ser utilizalo.

Si miramos al frente en el lado del conductor, veremos en la luna de cristal como se muestra múltiple información de ayuda a la conducción gracias al HeadUp display.

Los asientos, de cuero y tela –preciosa, con forma de rombo y pespuntes en color azul- tienen regulación lumbar y debido a sus prominentes laterales, ajustan perfectamente cuando la carretera se revira y el ritmo se incrementa.

El cuadro de instrumentos, minimalista, muestra toda información necesaria. Según el modo de conducción seleccionado va variando. El active guard muestra un aviso, en forma de vehículo rojo, cuando nos aproximamos peligrosamente al coche que nos precede.

Destacar la grata sorpresa de ver que una de las opciones del ordenador de abordo nos permite saber en qué estado tenemos la temperatura del refrigerante, ¿tanto costará hacer algo igual con la temperatura de aceite?

En la parte central del salpicadero nos encontramos con una pantalla táctil de gran tamaño (8,8 pulgadas), en el que mostrarnos todo tipo de información (GPS, equipo multimedia, la cámara de visión trasera, sensores de aparcamiento delantero y trasero, relojes deportivos de potencia y par motor, tele servicios de BMW y un largo etc.)

Bajamos y topamos con una preciosa moldura de aluminio condimentada con el paquete de iluminación, con tantas opciones de configuración de colores que es imposible no acertar con el gusto de la mayoría de usuarios.

Seguimos con los mandos de la radio, climatización y asientos calefactados para llegar a la parte central inferior de la consola donde tenemos el selector de modos de conducción (Comfort, Sport y Eco Pro), activación/desactivación de sensores de aparcamiento y junto a todo esto el mando de control de la caja de cambios automática, todo al alcance de la mano pensando en la facilidad de uso, ¡bravo BMW!

Pasamos a la parte posterior, y nos ha sorprendido gratamente lo capaz que es cómo podemos observar en la fotografía. Asiento delantero ajustado para un conductor de 189 cm y detrás aloja con un elevado nivel de confort a un pasajero de 184 cm de estatura, para nada lo esperaba antes de recoger el vehículo por las instalaciones de Caetano Cuzco.

Comportamiento

Por fin nos ponemos a los mandos del X2. En su corazón late, el ya conocido, motor turbo TwinPower diésel de 2 litros y 190 cv’s de potencia. El par motor está en unos muy respetables 400 Nm disponibles entre 1.750 y 2.500 rpms.

Con estas cifras nos encontramos con un margen de uso muy interesante, sin necesidad de tener que apurar las marchas para obtener unas cifras de aceleración y recuperaciones más que suficientes para movernos por encima de la media del resto de usuarios, y de este modo llevar a cabo una conducción segura y ágil de manera muy cómoda.

Todo lo anterior, unido a unas dimensiones reducidas, hacen que este coqueto BMW encuentre su habitat natural en el asfalto de la ciudad. Parar y arrancar entre semáforos, resulta cómodo, fruto de un motor muy lleno en la zona baja del cuentavueltas y un cambio automático que apenas se siente en las arrancadas y en las paradas.

Gracias a su carrocería ligeramente sobreelevada respecto de la de un compacto convencional, conseguimos una comodidad de uso en el día a día muy interesante. Subir y bajar los peques de las plazas traseras, cargar el maletero, etc se convierten en maniobras muy naturales y de ahí radica el secreto del éxito de este tipo de automóviles 

Me llama la atención la ausencia total de vibraciones procedentes de éste 4 cilindros diésel, y es que una vez iniciada la marcha, el único ruido que percibimos es el del viento tropezando con nuestros retrovisores, es extremadamente silencioso en el habitáculo. Estos motores modernos, hacen que las mecánicas de 6 cilindros ya no sean las dueñas de la suavidad y agradabilidad de uso como si lo eran antaño.

El coche tiene un rodar firme, no en vano monta la suspensión M en opción y llantas de 19″. Personalmente me gusta mucho y le confiere una seguridad extra a la hora de atacar curvas en autovía a alta velocidad. Esto, en recorridos de larga duración unido a la dureza de sus asientos, hará que la comodidad se vea mermada moderadamente.

En carreteras comarcales, el coche se mueve como pez en el agua, su tamaño comedido, el tacto preciso y directo de su dirección asistida, así como la suavidad y perfecta gestión de la caja de cambios automática Steptronic de 8 velocidades, hace que a pesar de ir montados en un SUV mantengamos ritmos endiablados sin tener la sensación en ningún momento de perder la buena trayectoria, es muy ágil en éstas circunstancias.

Hicimos un pequeña incursión por una pista muy sencilla, en la que nuestro protagonista nuevamente se desenvuelve sin problemas

Conclusiones

En definitiva, estamos ante un SUV con talante de compacto deportivo, el cual se defiende muy bien en todo tipo de circunstancias. Con cotas interiores y capacidad de maletero más que de sobra para una familia de 4 miembros. Prestaciones y comportamiento brillantes, todo esto unido a unos consumos muy contenidos (la media de la prueba en todo tipo de circunstancias y uso no sobrepasó los 7 litros).

Y qué decir de su estética, totalmente subjetivo lo sé, pero nuestro protagonista es precioso y no en vano así lo atestiguan las miradas que el coche levanta por donde pasamos, sin duda, el pack //M es el gran culpable de ello.

Agradecimientos a Caetano Cuzco por la cesión de la unidad probada

Galería de Fotos

Etiquetas
Anterior

El Salón del Automóvil de Ginebra frena ante el coronavirus

El mundo del automóvil unido contra el coronavirus

Siguiente