Autopasione Aniversario

Reza en su eslogan publicitario, “The best or nothing” y yo iría un paso más allá, no hablamos de un recurso de marketing es algo que Mercedes tiene incrustado en su ADN, solo así nos podemos explicar que la casa de la estrella se haya tomado su tiempo para sacar un SUV Coupé mientras la competencia ha inundado el mercado con sus propios modelos.

Subirse al GLC Coupé es hacerlo a un vehículo con la calidad que nos tiene acostumbrada la gente de Stuttgart solo que de forma más elevada. El salpicadero es semejante al de los últimos modelos, cuadro instrumental con dos grandes relojes y pantalla rectangular a modo de ordenador de a bordo, pantalla “flotante” en el salpicadero desde la cual podemos ver multitud de funciones, una rueda a modo de joystick y una superficie táctil junto a la palanca de cambios.

Hablaba en el anterior párrafo de ver la pantalla y es que aunque su tamaño y posición nos invite a ello, no es táctil, se maneja desde la rueda o desde la superficie táctil que que está justo encima de éste, con lo que tenemos una redundancia de sistemas que lo que hace es más complicar que facilitar la vida. Por si esto no fuera suficiente, también tenemos botones justo debajo del lector de CD para algunas funciones que podemos realizar con los anteriores sistemas. Quizás serie el momento de simplificar y aunar en la pantalla todas las operaciones, transformándola en táctil. En lo que se refiere a lo que tenemos en este vehículo, ni una queja, rapidez de respuesta, fácil curva de aprendizaje y calidad acorde a un vehículo de esta categoría.

El Mercedes GLC Coupé cuenta con iluminación ambiental a base de LED de colores en las puertas, debajo de las molduras de aluminio cepillado y que podemos configurar a nuestro gusto. Por unanimidad del equipo nos quedamos con el azul, frente al blanco o al rojo. Debajo del reposabrazos central encontramos, suele ser norma de la casa, con dos puertos USB habiendo desplazado a este lugar el lector de tarjetas SD.

La unidad que nos cedió Mercedes España tenía apertura y cierre automático del maletero, algo que se agradece debido a las dimensiones e inclinación de la misma. Junto a ella, una cámara trasera que se esconde bajo la estrella de tres puntas del maletero, que cuenta con su propia tapa para que no se dañe al abrirlo y que para facilitar la maniobra de aparcar actúa junto los retrovisores exteriores que cambian su inclinación para que veamos parte del suelo.

Este es el compendio de la tecnología que vemos a simple vista, pero es que la lista de la que está oculta ante nuestros ojos es casi igual de impresionante, va desde lo que ellos llaman «Mercedes me connect» que son una serie de servicios como por ejemplo, concertar cita con el taller, hacer un autodiagnóstico del vehículo o llamar a emergencias en caso de accidente, pasando por información real del tráfico o descargarse aplicaciones vía «on-line» para usarlas en nuestro sistema de infoentretenimiento. Por no hablar de los sistemas de seguridad pasiva, «Intelligent drive» los cuales hacen uso de los diferentes sensores y cámara de los que dispone el GLC Coupé para prevenir un accidente o detectar fatiga en el conductor.

Sin duda alguna, estamos ante todo un Mercedes Benz que no tiene nada que desmerecer de sus hermanos ya sean turismos en sus diferentes dimensiones y versiones o todoterrenos puros. Este GLC Coupé nos deja ir con solvencia y aplomo por la carretera además de permitirnos «ciertas licencias» en el campo. Por cierto si quieres ver la prueba completa que hizo nuestro compañero Antonio Trescastro, éste es el enlace, http://autopasione.com/mercedes-benz-glc-coupe-220d-4matic/

Autopasione Aniversario