MINI: Icónico, minimalista y con palmarés bajo el brazo

| |

Rondaba el año 1956, cuando la crisis de Suez con el consiguiente racionamiento de  combustible supuso una seria preocupación para el mundo del motor.

BMC (British Motor Company) se preparaba ante este escenario centrándose en el estudio de uno de los modelos experimentales que habían sido concebidos el año anterior de la mano del ingeniero y diseñador Sir Alec Issigonis.

El Mini clásico es un modelo que llama la atención de todo aficionado al motor, ya sea por la simpatía y simplicidad de su diseño o por las hazañas que le llevaron a conseguir varias victorias en el rally de montecarlo.

Su diseño podría catalogarse de solución magistral, un vehículo de reducidas dimensiones que ofrecía la máxima habitabilidad, confort y espacio de carga; mientras que su motor, de austero consumo, suponía una solución ante la crisis que acontecía. 

Su diseño se materializó en “El Mini”. Estéticamente resultaba atractivo, su diseño y detalles agradaban, mientras le conferían “personalidad” propia…

A lo largo de los años, conquistó tanto a personajes públicos como anónimos, convirtiéndolo en fuerte símbolo a lo largo de los años.

En 1994, buscando expandir su gama de vehículos, entra en escena el Grupo BMW con la adquisición del Grupo Rover al que pertenecía la marca MINI, con el propósito de llevar a cabo el resurgir de la marca con el adorado icono británico.

En 1997, aprovechando el 30 aniversario de la victoria del Mini en el rally de Montecarlo, Rover, que ya llevaba varios años buscando volver a darle vida al MINI, mostró su concepto para el “mini moderno”. Ofreciendo un motor central-trasero y tracción trasera.

Ése año tendríamos más conceptos de MINI, el Spiritual y Spiritual too, en el Salón de Ginebra.

Varias líneas de creación independientes provenientes del Grupo Rover por un lado y del Grupo BMW por otro, buscaron el diseño ideal durante estos años.

La creación del diseñador Frank Stephenson fue la que recibió el apoyo unánime de la junta directiva.

Su diseño consiguió con éxito esta empresa, llevando así a cabo el renacimiento del icónico MINI bajo la batuta de la marca bávara (primera versión de MINI de nombre en código R50).

Un modelo premium con carrocería hatchback, motor y propulsión delantera que evocaba al “mini clásico” buscando la calidad y confort para sus ocupantes mostrando la perfecta fusión britanico-alemana.

Desde entonces, 3 generaciones se han sucedido en su evolución. Durante las cuales, MINI ha rebatido con simpatía las palabras que rezan en su artículo en inglés de Wikipedia “is a British automotive marque owned by BMW which specialises in small cars” (TRAD. es una marca automovilística británica del grupo BMW especializada en coches pequeños),  con el lanzamiento al mercado varios modelos; que, han crecido en tamaño como nunca habríamos pensado pero su conducción igualmente representa el ethos del eslogan de MINI “go-kart feeling”.

Fue en 2013 cuando decidí incorporarlo a mi colección para experimentar lo que aquel icónico modelo nacido en 1959, había despertado durante generaciones.

En aquel momento se encontraba la segunda generación de MINI disponible en concesionarios desde el año 2006; estando a punto de terminar su ciclo de vida con la entrada de la siguiente generación.

En mi caso me decanté por la versión hatckback (R56) en su variante ONE, que recibía un último restyling (LCi).

 Su versión gasolina protagonizaba un motor fruto de la colaboración con el Grupo PSA.

Un cubicaje de 1.6 litros, 4 cilindros en línea y 16 válvulas accionadas por cadena, ponían el broche a un bloque motor común con sus hermanos de mayor potencia, las versiones Cooper y Cooper S; al que se le ha acoplado una caja de cambios manual de 6 velocidades con accionamiento de embrague hidráulico.

Cuando te enfrentas a la compra de un MINI es importante hacerlo de la mano de un asesor que nos acompañe en el proceso de configuración ya que la multitud de elementos y opciones de personalización harán única tu unidad.

A esta elección ayuda notablemente la agrupación de elementos en paquetes, característica común del Grupo BMW,

En mi caso, se incorporaron dos paquetes al equipamiento de serie que supusieron cambios en algunos detalles tanto en el interior como en el exterior.

Detalle elementos opcionales: línea interior cromada, volante deportivo con multifunción y radio MINI BOOST CD

Espacio siempre organizado gracias a las redes portaobjetos, sujección para bebidas y doble guantera. Elementos opcionales en la imagen: alfombrillas en velour

Dos meses más tarde salió de la fábrica de Oxford para llegar al concesionario reluciente en su color rojo chilly preparado para afrontar el cambio estético que tenía en mente.

Un cambio con el que hacer un guiño divertido al MINI, a ese eslogan “NOT NORMAL” que exhibía la marca.

Fue gracias a la aplicación de car wrapping (vinilado) con la que apliqué un diseño propio que alternaba los colores rosa y negro con motivos cromados.

Con esta transformación mantendría bajo protección su pintura de origen de los habituales desperfectos que se producen con la exposición a viajes de largo recorrido; así como en circuitos rodando a alta velocidad con vehículos a excasos centímetros.

Lo primero que hay que tener en cuenta si se van a valorar las cualidades y practicidad de un MINI en versión hatckback es que es un coche que uno adquiere porque le gusta, lo desea , es una compra no racional en la mayoría de los casos…

Es un coche que en beneficio de sus ocupantes, hace gala de unas dimensiones alejadas de las del original; y permiten englobarlo en el grupo de vehículos del segmento B de 3 puertas. (Hasta la tercera generación, nombre en código F5X, no vio la luz un MINI hatchback de 4 puertas)

En esta segunda generación, el MINI evoluciona magnificando sus líneas para ganar en volúmen con la finalidad de cumplir con nuevas normativas de seguridad.

En su puesto de conducción orientado al piloto se respira la simplicidad, minimalismo y diseño influenciado por el modelo clásico.

Entramos a su habitáculo, lo primero que notamos es que a pesar de lo bajo de su carrocería, el acceso es bastante amplio y cómodo gracias al tamaño y apertura de sus puertas delanteras.

Sus plazas traseras son igualmente amplias, pensadas incluso para que los pasajeros de elevada altura puedan salvar una distancia decente con el techo; y disponen de fijaciones Isofix para sillas de bebés.

Cuando invito a subirse a alguien en mi MINI siempre se sorprende por lo amplio y confortable de sus plazas; y siempre también… quedan asombrados por el reducido maletero que ofrece.

Es en este apartado donde los amantes del tetris encontrarán su territorio, experimentando las distintas posibilidades que los dobles asientos traseros le permitirán con su abatimiento.

MINI dispone de accesorios opcionales como barras de transporte, gancho para remolque o cofre porta equipajes… serán tus mejores aliados cuando sea necesaria un mayor espacio de carga.

No sólo se respira un ambiente agradable en su interior, sino que podrás ponerle la sintonía que mejor se adapta a cada situación. Su equipo de audio firmado por Harman Kardon con 480 vatios de potencia, pondrán una nota adicional a la calidad del conjunto.

Y más detalles con los que nos sorprende la personalidad del MINI!

El ambiente que respira su interior no sólo vibra al ambiente de tu música favorita, sino que gracias al paquete de iluminación opcional podrás adaptar el color de su interior a tu estado de ánimo.

Esta unidad dispone de unidad de calefacción y aire acondicionado, el romanticismo y armonía de las botoneras mecánicas fueron más allá que la posibilidad de equiparlo con la unidad de climatización que se ofrecía en opción.

Las botoneras contribuyen al minimalismo, diseño y calidad de todos sus componentes para hacernos experimentar «algo más» con respecto a sus rivales de segmento.

Y llega el momento de ponerse a sus mandos, de dejarse abrazar por sus sólidos asientos con regulación mecánica en altura y airbags laterales.

Unos asientos polivalentes, con un buen acabado y presencia; con el confort que su construcción en tela Cosmos nos ofrece.

Aunque MINI nos ofrece sus modelos bajo el lema de «go-kart feeling«, no sería yo como apasionado del motor quien desearía ir en kart a diario a comprar el periódico. Un kart está pensado para rodar en un circuito con unas condiciones de asfalto casi ideales sin roturas u obstáculos en el firme.

Gracias al perfil alto de sus neumáticos tenemos una pared de cubierta que permite una conducción cómoda en asfaltos de todo tipo, aunque podremos adaptarlo a nuestro estilo de conducción a nuestro antojo con llantas de hasta 18″ homologadas en su ficha técnica (en medida 205/40)

Sus llantas de aleación opcionales de 15″ de 5 radios dobles, actualmente montan actualmente neumáticos Pirelli Cinturato P1 en su medida de serie: 175/65

El diseño de su instrumentación es una obra de entendimiento entre lo analógico y digital

El setup de trapecios independientes  junto con un excelente tarado de suspensiones y su dirección eléctrica ofrecen una experiencia de conducción tan particular que es necesario de vez en cuando pellizcarse las mejillas para recordarnos que no es un vehículo deportivo.

Y es que gracias a este diseño y configuración, el MINI ataca cada curva para aferrarse sobre el asfalto a mayor velocidad que la esperada por un modelo de su segmento.

Minimalismo en su máxima expresión, un botón para desconectar el control de tracción es todo lo que ofrece mi unidad en cuanto a «modos de conducción».

A nivel de motor podemos destacar el contenido consumo, suavidad de funcionamiento, fiabilidad y bajas emisiones.

Su respuesta en bajos permite conducir en ciudad con marchas largas acariciando el acelerador, y aunque está lejos de las prestaciones de las versiones más potenciadas, sus 75 caballos de potencia dejan un buen sabor de boca en líneas generales.

Aprovechando las virtudes de su chasis, he podido disfrutar de sus bondades en el Circuito del Jarama (antes y después de su reasfaltado) y en Nürburgring Nordschleife (antes y después de su reasfaltado) en las que cada vuelta confirman que incluso con su configuración original de fábrica, tiene unas grandes ganas de deborar asfalto y hacernos disfrutar.

La excelente puesta a punto de su chasis está dispuesta a sacarnos una sonrisa en circuitos revirados.

A pesar de algunos fallos mecánicos presuntamente comunes de la segunda generación, en mi caso tras haber rodado 80.000 kilómetros en estos 7 años no he sufrido ninguno de ellos.

Mención a parte se merece, el reemplazo de una junta de la caja de cambios defectuosa que fue cubierta por la garantía en el primer año de uso con 8000 kilómetros.

El mantenimiento se ha cumplido escrupulosamente con lo recomendado por la marca, ajustándose dinámicamente por el ordenador de abordo según nuestro tipo de conducción.

Es en este apartado, la posibilidad de contratar la cobertura del mantenimiento con la adquisición del vehículo junto con los precios cerrados de la marca hacen que no tengamos sorpresas.

La leyenda que se ha forjado tanto en competición como con historias anónimas han convertido a MINI en toda un deseo para los amantes del motor, así es sencillo entender que incluso siendo un vehículo utilitario nos saque una sonrisa cada vez que lo conducimos.

Anterior

PruebaTOYOTA RAV4, JAQUE AL REY