Autopasione Aniversario

Hace poco fui padre y pensé en jubilar mi Abarth 500 por algo más polivalente. Quería un coche que fuera cómodo y práctico en el día a día pero capaz de sacarme una sonrisa si le exigía. Varios eran los aspirantes que tenía en mente: M3 berlina, Panamera, C63 AMG, Macan Turbo… Pero las siglas RS siempre las tuve presente desde niño, y escogiendo el Audi RS4 B8 (modelyear 2012) acerté de pleno. El Audi RS4 es un coche discreto y llamativo a partes iguales, algo más usable que su hermano mayor el RS6 (por batalla) y fácilmente identificable por cualquier aficionado, un auténtico lobo con piel de cordero.

Equipa un motor V8 atmosférico con 4.200cc que rinde la friolera de 450 cv y que no deja de empujar hasta las 8.250rpm. Esto, combinado con la caja de 7 marchas y doble embrague S-Tronic nos puede dar una idea de las capacidades de empuje de este “utilitario”.

Suave y dócil en modo confort, se transforma por completo al seleccionar el modo Dynamic.

Un repentino rugido del sistema de válvulas de escape y una dirección más directa y dura vaticinan lo que se avecina. Cambios de marcha rápidos, secos y casi al corte, una dirección adaptativa, un control de estabilidad y tracción más permisivos, una suspensión súper rígida y un sonido que enamora son las señas de identidad de este modelo.

Personalmente temía que fuera un coche subvirador (como le ocurre al RS3) pero su diferencial Torsen junto con el autoblocante deportivo que equipa en opción esta unidad hacen del RS4 un coche tremendamente equilibrado y ágil, comportándose como un trasera neutro al poder enviar hasta un 80% del par al eje trasero, y llegando a comportarse como un coche sobrevirador si el estilo de conducción acompaña (como es mi caso). Parece mentira que la báscula arroje un peso de casi 1.800 Kgs. La frenada es potente y muy dosificable, los ya habituales discos floreados de la gama RS de Audi y las enormes pinzas de 8 pistones se encargan de ello.

En el apartado autonomía la cosa es igual de radical: El cambio S-Tronic de 7 marchas y el gran par de su motor V8 hacen que en conducción tranquila el régimen se sitúe entre las 1.800 y las 2.800 rpm, con unos consumos combinados de entorno a 12 litros. Ahora bien, si se le exige al coche él también le exige a tu cartera, siendo fácil ver los 20 litros de consumo en conducción deportiva y situando la cifra en unos 14 litros si conducimos sin preocuparnos y dándonos ciertas alegrías. Con sus 61 litros de capacidad esto nos da una autonomía media real de unos 420 kilómetros.

Cabe destacar la comodidad del puesto de conducción, sobrio e incluso espartano en cierta medida, pero con vestigios deportivos como las inserciones en fibra de carbono o el impresionante diseño de sus asientos y volante. Los pasajeros viajan con espacio más que suficiente y el descomunal espacio de carga del maletero (de 490 litros y hasta 1.430 abatiendo asientos) lo hacen ideal para viajar con la familia.

En cuanto a costes de mantenimiento, estamos hablando de la gama RS de Audi, lo que encarece un poco las cosas. Sus enormes frenos de 365mm, las 4 ruedas de 265/35R20 y unos consumos algo elevados si nos dejamos llevar por la emoción que brinda  el embriagador sonido de su motor harán que los costes se asemejen más al de un deportivo que al de un utilitario premium. Por ejemplo, el precio de la pareja de discos delantero alcanza los 1.000€ (mano de obra aparte…). Los 249 g/km de CO2 que emite y su alto valor venal también encarecen los impuestos y seguros asociados, aunque después de todo son gastos que muchos petrolhead estarán encantados de afrontar, pues la experiencia de conducción que brinda este polivalente Audi RS4 lo merece.

Agradecimientos: Iván F. Salyer

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