Autopasione Aniversario

Para inaugurar el nuevo curso en #garajeautopasione tenemos uno de los modelos que está llamado a revolucionar, si es que no lo ha hecho ya, el segmento de los SUV Premium, el Velar. Para una marca como Range Rover, con toda la tradición que atesora a lo largo de la historia y porqué no decirlo, con esa flema británica que le rodea, rehabilitar un nombre como Velar estaba claro que no iba a ser a la ligera. Y es que en 1967 ya existía un Velar, aunque era Land Rover, no Range Rover y no llegó nunca a ser un coche de serie. Creía conveniente empezar con algo de historia sobre el nombre de este cuarto integrante de los Range Rover que nos llega al mercado.

Exterior

Debido a que en la tarde de la misma jornada íbamos a poder disfrutarlo en Autobello Marbella nos concitamos  a las 10 de la mañana el 80% del equipo en las instalaciones de C. de Salamanca en la localidad costasoleña de San Pedro de Alcántara.

Antes de entrar en materia conviene poner en perspectiva las especificaciones del vehículo, 4.8m de longitud, 1.6m de ancho, 1.66m de altura, 650mm de profundidad de vadeo y 1840kg de peso.

Tras una primera visualización, la imponente calandra en color Narvik Black es lo primero que nos llama la atención, conserva obviamente el diseño de la familia Range Rover, pero en sus luces vemos que hay nuevas formas. Nuestra unidad es bitono, Kaikura Stone como pintura principal y el techo en contraste de color negro, siendo el nuestro panorámico deslizante. Ha sido un acierto el de la marca jugar con nuestra vista, aligerando así el impacto visual que nos debería producir un vehículo de 4.80 metros, y es que a este coche le sientan mucho mejor los colores oscuros que los claros

Si llama la atención el frontal, el lateral no lo es menos con un voladizo delantero exiguo, unas llantas de 21” de 10 radios en color “Satin Dark Grey” que le sientan francamente bien, la inexistencia de tiradores de en las puertas dan una imagen de fluidez y limpieza única, estos aparecen automáticamente al abrir el vehículo o pulsando un pequeño botón y un voladizo trasero de gran tamaño, sin duda lo que más te marca cuando vez por primera vez un Velar.

Para terminar nuestra aproximación exterior, tenemos la trasera, lugar en el que la parte inferior se inclina para facilitar las salidas por ejemplo de vaguadas, unas luces que juegan con un efecto tridimensional realmente atractivo y un prominente alerón superior que tiene dos funciones, estética y aerodinámica.

Interior

Abrimos la puerta y sólo podemos decir,” todo en orden” y es que la calidad y diseño que se le presupone a todo un Range Rover está presente desde el principio, un sistema de sonido firmado por Meridian y en el que la malla que conforma los altavoces sigue el patrón de la “Union Jack” británica.

Los asientos vienen en dos colores, la parte central en blanco perforado en piel y en negro los laterales en un nuevo tejido que se obtiene a partir de fibras recicladas. Asientos muy cómodos tanto en la delantera como en la trasera, de gran agarre y que pueden equipar tanto calefacción como ventilación en su interior. Los de la parte trasera, además, se pueden reclinar hacia atrás, consiguiendo transportarte del salón de tu casa al vehículo. El volante es también de una piel, aunque diferente a la de los asientos, pero de gran suavidad.

Pero sin duda lo que más llama la atención del interior de este Range Rover Velar es el despliegue tecnológico, con tres pantallas y un diseño que solo te hace ver un futuro muy cercano, hacia dónde van los salpicaderos y que a diferencia de otras marcas sí que ha salido actualizado de la mesa de diseño. Esta parte la ahondaremos más en la sección de Pasion-e.

El Velar pone a nuestra disposición 673 litros de maletero con los asientos en su posición normal, pudiendo aumentar hasta los 1731 si los abatimos. Sin duda una gran capacidad que lo sitúan entre los más grandes del segmento en el que se encuentra ubicado este vehículo.

Comportamiento

Claro está que no podíamos quedarnos sólo en la superficie y teníamos que probar su interior, nuestra unidad tenía como corazón el motor Diésel Ingenium sobrealimentado de 2.0 litros y 240 CV, más que suficiente para mover con soltura un vehículo de 1841 kg.

Nos ponemos en marcha y salimos del interior de las instalaciones de C. de Salamanca en dirección a dos pequeños pueblos de la Costa del Sol, Ojén y Benahavís, que nos pondrá ante nosotros una carretera revirada con “S” rápidas por un lado como curvas casi de herradura, sin duda un hábitat natural para nuestro Velar. Pero antes de llegar hay que hacer un tramo interurbano con mucho tráfico, momento en el que ponemos el modo ECO, la pantalla tras el volante nos muestra la señales de tráfico y diversa información sobre el vehículo.

Una vez llegamos a la autovía, pisamos con mayor fuerza, entra el turbo elevando momentáneamente el morro y nos ponemos a la velocidad que marca la vía, con una facilidad pasmosa hemos pasado de 70 a 120 km/h.

Cuando por fin nos alejamos del mundanal ruido, movemos la rueda que funciona a modo de selector y elegimos la opción Sport, el vehículo al ir por autovía ya ha bajado su altura de forma automática para bajar nuestro punto de gravedad y ser más aerodinámicos. Y es que otra de las sorpresas que guarda el Velar es una suspensión hidráulica que se adapta al terreno, Terrain Response 2, modificando altura, transmisión y que además se apoya en el All Terrain Progress Control, en situaciones complicadas haciendo que el vehículo vaya a una velocidad de hasta 30 km/h y nosotros solo nos tengamos que preocupar de evitar los obstáculos del camino.

La carretera nos deja muy buenas sensaciones tanto de aceleración como de recuperación, no tanto en las frenadas y es que aunque frena muy bien, esa especie de tacto “gomoso” no te transmite lo que en realidad sucede. Por otro lado y como era de esperar, en las curvas muy cerradas y debido a la envergadura-peso nos costaba poner el morro donde queríamos.

(fotografía con la suspensión automática rebajada al máximo)

La caja de cambios que usa es una ZF de 8 velocidades y hace que si uno quiere se olvide de toda la electrónica y se dedique a conducir, él ya se encargará de gestionar el resto de parámetros, gracias al Intelligent Driveline Dynamics, para aunar confort y economía en el gasto. Un sistema que se adelanta a nuestras intenciones y modifica el vehículo según nuestra forma de conducir.

Conclusiones

En definitiva, estamos ante todo un Range Rover, capaz de salir fuera del asfalto y seguir a sus ilustres hermanos de campo, pero es en el primero donde demuestra toda su clase y potencia. Sin olvidar el enorme peso que la electrónica tiene en este modelo, que estamos seguros que responde a un tipo de cliente al que el Evoque se le quedaba pequeño y el Sport le daba una imagen no tan actual. Por supuesto que toda esta tecnología e imagen exterior tiene un precio, pero al cliente que busca algo parecido, este punto es algo secundario.

Nota: Agradecimientos al concesionario C. de Salamanca por la cesión de esta unidad y por las facilidades que nos dio en una jornada tan complicada para ellos  como era el de la celebración de Autobello Marbella 2017.

Galería de imágenes

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