Autopasione Aniversario

O “el que roba a un ladrón…”

Vaya manera más extraña de empezar la prueba de un descapotable, ¿verdad?

Me surgió, mientras pensaba en el título de esta prueba, una duda al respecto. Como veremos a lo largo del texto, la fusión de la Italia mediterránea con los aires del lejano Oriente es la tónica predominante en este Fiat 124 Spider, puesto que comparte un gran número de elementos con el actual Mazda MX-5, el roadster más exitoso de la Historia del automóvil. Mismo chasis, mismo sistema de suspensiones, misma dirección mismos frenos, mismo salpicadero, mismo sistema multimedia…

Bien, ya sabemos por qué el título de la prueba. A pesar de que Fiat, sobre todo por su diseño exterior, ha conseguido darle un toque propio al pequeño biplaza, resulta indudable la influencia del modelo japonés.

¿significa eso que los italianos han hecho sólo un ejercicio de copia?

No podríamos afirmar eso de ningún modo.

Para resolver esa pregunta, debemos retroceder más de cincuenta años, y situarnos entre Italia y Reino Unido. Por aquel entonces la bonanza de la industria del automóvil durante los años sesenta y setenta del Siglo XX, permitía a las marcas darse la licencia de diseñar y comercializar coches punteros por su diseño y tecnología, pero que no estaban llamados a ser super ventas.

Así, MG con su modelo B, Lotus con el Elan, Alfa Romeo con su Spider, o la misma Fiat con su 124 Sport Spider, permitían al conductor más lúdico disfrutar al volante de modelos que no perseguían otra cosa que la diversión, más allá de capacidades de carga o autonomías.

Japón aterrizó algo más tarde a este sector, y aunque la marca que abrió el melón fue Honda con el S800, Mazda llegó, a finales de los años ochenta. Y lo hizo para quedarse.

Así, sin duda alguna como consecuencia de la influencia de los modelos europeos, nació el MX-5, un pequeño, ligero y económico roadster que triunfó en todo el mundo, y que sigue siendo un triunfador en ventas a día de hoy.

Y en éstas estábamos cuando Mazda decidió devolverle a Fiat “los favores prestados”. Por lo que “quien roba a un ladrón…”

 

Exterior

 

Italia ha sido, durante toda la Historia, sinónimo de Arte, con mayúsculas.

Desde los templos, circos y anfiteatros romanos que, con su majestuosidad, rendían culto a la figura del Emperador o los Dioses, a la explosión de luz del Renacimiento. Florencia, ciudad del mundo con más monumentos por metro cuadrado. Miguel Ángel, quien dio vida a la piedra con el David o la Piedad, y consiguió que los mortales tocáramos el cielo en la Capilla Sixtina. Leonardo da Vinci, genio que nos legó la sonrisa de la Gioconda. Y tantos otros que bebieron de sus fuentes.

Pero artistas fueron también Gandini, Pininfarina, Bertone o Giugiaro, quienes, a modo de ejemplo, consiguieron trasladar el arte al mundo del automóvil, en una época en la que lo estético no se rendía a la dictadura de lo práctico o lo tecnológico.

Ya en el Siglo XXI, las líneas de diseño exteriores de nuestro Fiat 124 Spider son una actualización de la pieza de arte diseñada en los años sesenta del Siglo XX por Mario Boano.

Su morro, largo y afilado, que nos recuerda a la proa de un velero o un pequeño yate de recreo, la escasa altura al suelo, que nos hermana con la carretera como pocos coches actuales lo consiguen, o la doble salida trasera de escape, con la que se consigue una perfecta simetría, consiguen llevarnos de nuevo a las sensaciones, olvidadas por muchos, de lo que debería ser un auténtico roadster con carácter atemporal.

Especial mención y homenaje, dados los tiempos que corren, a su capota de lona manual. En una época de “descapotables” con techo duro retráctil, de complicados mecanismos de apertura y cierre cuyo peso lastra el total del coche, este Fiat 124 Spider, al igual que su antecesor, equipa una capota que es capaz de ser plegada con apenas el movimiento de una mano. Simplicidad que se agradece.

En el global, el diseño exterior del biplaza italiano, reminiscencia de su “abuelo” el 124 Sport Spider, me agrada mucho más que el de su hermano “gemelo”, el Mazda MX-5 ND. Líneas más fluidas, más elegantes, y más acorde a la filosofía del coche.

 

Interior

Cuando abrimos sus puertas, largas en proporción al tamaño del resto del coche, y con un acceso al habitáculo muy cómodo, incluso con el techo puesto, nos encontramos un espacio en el que predominan los colores claros, por el cuero utilizado en los asientos, puertas y parte baja del salpicadero. Esa “luz”, que casa perfectamente con el blanco perla de la carrocería, nos anima a ponernos al volante

La pantalla multifunción, que preside el centro del salpicadero, ha de ser manipulada a través del mando “universal” que se encuentra en la consola central, justo a la altura de nuestro brazo. Algo muy cómodo, ya que está muy accesible, pero que comporta el riesgo de ser pulsado durante la conducción, ya que la propia consola sirve como apoyabrazos.

El climatizador, básico para este tipo de coches, nos permite ir descapotados, a una temperatura agradable dentro del habitáculo, incluso en noches calurosas (nada recomendable ir descapotado un día de verano en plena Meseta).

Una vez sentados, comprobamos cómo la posición de conducción sólo puede recibir el calificativo de PERFECTA. Asientos muy bajos, que nos permiten llevar las piernas estiradas, y los ojos a la altura perfecta del salpicadero para sentirnos “dentro” del coche, y no sobre él.

Esa posición, con la altura del volante en el sitio adecuado, y que sería la deseable en todos los coches del mercado, nos ayuda a disfrutar, sin filtros, del comportamiento de este descapotable, sintiendo cómo se nos transmite la carretera a través de nuestras manos y nuestros pies.

Los asientos resultan muy cómodos, aunque sujetan poco en conducción deportiva. A pesar de ello, me parecen perfectos para la filosofía de este roadster.

Tal y como hacíamos anteriormente hablando de su exterior, hemos de destacar la capota manual de lona, compartida con sus hermanos el MX-5 ND y el Abarth 124 Spider, que se pliega y se cierra en apenas unos segundos, y que aísla perfectamente el habitáculo del ruido y la temperatura exterior cuando se encuentra cerrada. Un 10 para este Fiat 124 Spider.

El único punto negativo de este pequeño roadster, y que nos encontramos en casi todos los coches hasta esta gama de precios, es el uso excesivo de plásticos duros, que desmerecen el conjunto.

El apartado tecnológico, lo reservamos a Dani en su pasion-e

(VER Pasione-e Fiat 124 Spider) 

 

Comportamiento

 

Si hay un calificativo que pudiera definir al roadster de la marca italiana, sería sin duda alguna el de DIVERTIDO.

Concebido como un automóvil eminentemente lúdico, el Fiat 124 Spider puede resultar perfecto para que, en el día da día, podamos llegar a nuestro trabajo con una sonrisa de oreja a oreja.

Su chasis, compartido, como decíamos, con el Abarth 124 Spider y el MX-5 ND, resulta el menos radical de los tres, más afinado, en conjunto con las suspensiones que monta, a una conducción agradable.

Las sensaciones que me transmitió durante la prueba, quizá influenciado también por su exterior “naútico”, fueron las de ir navegando constantemente, sobre aguas tranquilas, incluso aunque el ritmo de conducción fuera alegre.

Una dirección muy pura, sin filtros tecnológicos, que ayuda a guiar el coche con precisión, y que nos coloca, como decimos, casi al timón de un velero en las aguas del Mediterráneo.

La caja de cambios me recordó mucho, y para muy bien, al Mazda MX-5 de carreras de un buen amigo, con el que participo en carreras de resistencia en el Circuito del Jarama. Un tacto muy preciso de palanca, recorridos cortos y un embrague poco exigente. Muy “para todos los públicos”.

Teniendo una suspensión, dirección y cambio de diez para la filosofía de este coche, me dejó algo frío la entrega de potencia del motor. Compartido con el Abarth 500, y de 1.4 litros de cilindrada y 140 cv de potencia, me atrevería a decir que es un motor “Jekyll y Hyde”. Su escasa cilindrada no permite que la parte baja del cuentarrevoluciones nos transmita que el Fiat 124 Spider sea un coche “deportivo”. Sin embargo, una vez llegados a las 4.000 rpm, el turbo que equipa este motor entrega toda la potencia, y nos ayuda a considerarlo como un automóvil muy divertido, y con unas prestaciones muy dignas.

Quizá ese pequeño lag en la entrega de potencia sea vea paliado en el Abarth 124 Spider, aunque probablemente eso le convierta en un coche más radical y menos agradecido para la conducción sin “el cuchillo entre los dientes”.

En todo caso, como decimos, este motor podría considerarse como el más adecuado para el tipo de conducción objetiva de este coche. Disfrutar a cielo abierto, sin la necesidad de llegar constantemente a la zona roja del cuentarrevoluciones.

Conclusiones

 

Con una concepción inequívoca de vehículo lúdico, el Fiat 124 Spider me ha sorprendido gratamente. Su configuración biplaza, con motor delantero, tracción trasera y caja de cambios manual hacen de él un coche DIVERTIDO y muy fácil de llevar, incluso a diario.

La simplicidad de su capota es algo que, en una época en la que la tecnología inunda todos los rincones, enamora a todos los que concebimos el mundo del automóvil como algo que va más allá de lo puramente práctico.

Este Fiat 124 Spider nos trae lo mejor de los auténticos roadster, actualizado al Siglo XXI.

Bienvenidos sean nuestros abuelos.

 

Agradecemos a FIAT España la cesión de la unidad de pruebas.

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