Autopasione Aniversario

En esta ocasión tenemos la oportunidad única de poder probar un coche muy especial, minoritario, un coche de auténtico “petrolhead”. Tenemos unas grandes expectativas puestas en él, ¿estará a la altura?. Si hablamos de italiano y deportivo, de fabricación casi artesanal, de monocasco de carbono y de motor central, nadie en su sano juicio podría pensar que estamos describiendo a un Alfa Romeo, ¡por Dios!, será un Ferrari o un Lamborghini, ¿un Alfa?, pues si estamos dando las principales pinceladas de nuestro protagonista de hoy, Alfa Romeo 4C Spider (existe versión Coupé también).

Me acerco a la sede que FCA tiene en Alcalá de Henares para proceder a la recogida de esta preciosa unidad en un Amarillo (Giallo Prototipo), visto en directo le deja a uno sin palabras.

Lo primero que hago es observar el coche, fijándome en cada uno de sus detalles. Salta a la vista en esta unidad sus faros delanteros, no son los habituales biled con forma de araña que tanta controversia generaron en el momento de su presentación allá por el 2014. Los Spider se presentaron con faros “normales” de Xenon y no los de araña BiLed. Su parte frontal, continúa con la estética característica de la marca en los últimos años, es apoyada por una trasera conformada por unos pilotos redondos con claras reminiscencias a Ferrari y una salida doble de escape situados en ambos extremos de la parte baja del paragolpes.

Las proporciones del coche en directo son impresionantes, no en vano, sus casi 4 metros de largo por 2 de ancho y 1.2 de alto hacen que tenga una estampa intachable y no pasa desapercibido para nadie, ya sea o no aficionado al mundo del motor.

 

 

Tras esta toma de contacto visual, mi preocupación – dado mi 1.89 de estatura – se centra tanto en el acceso al coche como en mi posición a sus mandos. Pues bien el acceso y sobretodo su salida, no son fáciles. Requiere de cierta agilidad y estado de forma, pero todo sea por estar dentro de este – futuro – pedacito de la automoción.

Una vez en su interior, la posición para mi estatura es muy buena (hasta 1.80 la tildaría de excelente). Tenemos regulación longitudinal del asiento y de la verticalidad de su respaldo. El volante también posee regulación tanto en altura como en profundidad.

Todo esto ayuda definitivamente a encontrarse cómodo en un cockpit, que a priori, para nada me lo esperaría. Hablando de los asientos, destacar la falta de agarre en aceleraciones laterales como las que se dan en circuito. Unos asientos tipo backet mitigarían este problema pero sin duda complicarían sobremanera el acceso al coche, todo no se puede tener.

El interior es escueto, sí, pero me ha sorprendido y mucho para lo que uno espera de un coche de este tipo. Vale que las ruletas de regulación del aire o los pulsadores de la parte superior tienen su “aquel” pero es que tiene aire acondicionado, elevalunas eléctrico, control de crucero, sensor aparcamiento trasero, manos libres bluetooth o alarma volumétrica, ¿os lo esperabais en un coche de marcado carácter deportivo que homologa 900 kilos de peso?, yo sinceramente no.

Antes de girar la llave (¡¡cosa de la que no veo el momento!!) intento familiarizarme con lo veo a mi alrededor. La imagen se torna idílica cuando nos fijamos en todo el carbono que nos envuelve por todas partes.

Me llama la atención las levas tras el volante para manejar el cambio automático de doble embrague. En la parte inferior central, existe un selector a modo de “manettino” (denominado DNA, según Alfa Romeo) el cual será el responsable de marcar el carácter de nuestro piccolo juguete. Frente a mí una pantalla digital la cual muestra todo tipo de información (temperaturas, presión turbo, fuerzas G’s, etc etc) dependiendo del modo que tengamos seleccionado.

No puedo esperar más, giro la llave y pongo en marcha la caja de los truenos. Esperaba salir “disparado” pero no, no he tenido más remedio que bajarme del coche y estar unos segundos escuchando la atronadora melodía del escape de este Alfa. Es increíble, que brutalidad de sonido que trabajo han hecho los chicos del biscione para conseguir que un pequeño motor de 4 cilindros y 1750 cc suene como si de un B52 se tratase. Sin duda la opción de escape Racing que monta nuestro protagonista es obligatoria.

 

Ahora sí, monto de nuevo, selecciono el botón con un “1” (no tiene un selector de cambio al uso de los automáticos. En su lugar posee  cuatro botones, “1” para insertar la primera marcha, “N” para seleccionar posición neutra o punto muerto, “R” para la marcha atrás y “A/M” para elegir entre automático o manual), DNA en modo Normal y el cambio en automático. Es decir, de momento, ¡relax!

Solo tengo un objetivo. Trasladarme los más pronto posible a la sierra para poderme atiborrar a curvas. Para ello primer examen, autovía y como puede ser, lo supera con nota. Se puede rodar a ritmos legales sin miedo a tener una lumbalgia o a acabar con nuestros oídos aturdidos, ¿cómo han conseguido aislar tanto el habitáculo del exterior? El coche es una fiesta para los sentidos se percibe perfectamente el sonido de los engranajes de la caja de cambios, del turbo y la válvula de descarga provenientes de la parte posterior, este coche es un auténtico provocador. Tengo que hacer verdaderos esfuerzos para no poner en serio riesgo mi carnet de conducir.

Por fin llego a la “zona de pruebas”, selecciono D (dynamic) en el DNA y M en el selector del cambio. La pantalla cambia de color al rojo y me muestra la presión de soplado del turbo, temperatura de agua (como en el modo Normal) y temperatura de aceite. Todo listo para, ahora sí, salir como un cohete.

Piso pedal del acelerador a fondo, mientras subo de marchas como un poseso. Todo pasa rápido, muy rápido cuando encaro la primera curva de radio medio, bajo marchas a la vez que toco ligeramente el freno (por favor, ¡¡que tacto de freno!!) adecúo la marcha para trazar y cuando veo la salida de la misma pedal a fondo de nuevo. Todo funciona a la perfección, el cocktail de sonidos ahora se vuelve una auténtica fantasía y de nuevo curva cerrada de derecha llegando a una velocidad que no se puede confesar, piso freno y el coche le sobran metros, claramente no le tengo la medida cogida. Repito la operación una y otra vez, el coche es incansable y a su vez adictivo.

Los frenos tienen un tacto y un mordiente jamás experimentado por mí en un coche de calle, además es que no se agotan y no he sido capaz de hacer que el ABS intervenga. ¡Cómo se nota su poco peso!.

Vuelvo a hacer de nuevo el mismo tramo de curvas para afianzarme con el coche, “asusta” como acelera y como traza las curvas, aquí tenemos bastidor para muchos más de los 241 cv’s que homologa el fabricante. Destacar que el coche no posee dirección asistida lo que nos permite tener información de cada milímetro del asfalto que pisamos. Apuntas, giras y pasas por esa curva. Este “bicho” ha nacido para correr, para acelerar, frenar, trazar en definitiva, para ¡¡pilotar!! pero cuidado que es un coche exigente.

Si todo esto nos sabe a poco, el DNA guarda un secreto. Con el modo Dynamic seleccionado, mantenemos pulsado unos segundos y pasamos al modo Race, si si el nombre está elegido con toda la intención. El coche en este momento pasa a no tener ayudas de ningún tipo, tacto más directo si cabe en el acelerador y transición entre marchas más rápidas. En carretera abierta no recomiendo su uso a no ser que se tengan muy claras las cosas, el margen de error es mínimo y en una zona de curvas sin escapatorias el resultado puede ser fatal.

En cambio, si queremos rodar buscando la milésima en un trackday, se torna obligatorio el uso del modo Race para sacar el máximo de nuestro pequeño.

Retorno de manera relajada por lo que decido que es el momento de quitar la pequeña capota que tengo sobre mi cabeza, para de manera sosegada, ir digiriendo todo lo vivido durante varias horas de uso y pruebas. Con la capota quitada el coche se vuelve más incómodo por la turbulencia que se genera en su interior pero la sensación de libertad lo compensa con creces.

Intento ordenar todas la piezas del puzzle, hacerme un esquema mental del coche y busco compararlo con algo que previamente haya probado y no se me ocurre ningún contrincante excepto con otro 4C pero en este caso coupé. Este coche es único en sí mismo, por precio (se mueve entre los 60.000 y 70.000 euros según opciones), prestaciones, peso, equipación, acabado, monocasco de carbono, método de fabricación artesanal en la fábrica de Maserati y si encima le añadimos (totalmente subjetivo) una estética impactante y que no pasa desapercibido allá por donde va, lo siento, pero no tengo argumentos para compararlo con ningún otro coche que podamos encontrar tanto en la actualidad como en años anteriores.

No dejes la oportunidad de hacerte con uno, o dentro de unos años te arrepentirás.

Gracias a los señores de Alfa Romeo por fabricar esta pequeña locura con forma de coche, ¡gracias de verdad!.

 

 

Autopasione Aniversario

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