Autopasione Aniversario

Hace unos días pasó este Lexus para el artículo de dinámica que realizó nuestro compañero Antonio (ver prueba). Ahora es el turno de Pasion-e y así bucear en el máximo exponente de la gama que tiene a la venta Lexus en España, el LC500h, un precioso automóvil en forma de estilete rojo esculpido por el viento con una única misión, penetrar en él, sin misericordia alguna, para dejarlo llevar.

Dentro de su inmaculado y cuidado habitáculo uno tiene la responsabilidad de «coger al toro por los cuernos», gracias a esa disposición sobre el cuadro de mandos en el que esta marca japonesa habitúa instalar ciertos controles.

Un volante de tres radios organizado de forma simétrica es lo primero que nos llama la atención, tras él, el ya icónico tacógrafo motorizado de Lexus, que nos permite acceder a toda la información que necesitemos en cada momento, desde el lector de señales de tráfico, a la presión de los neumáticos. Pero en un paso más allá y junto a la luna delantera nos encontramos con el «head-up display» (a color) aportando tan solo lo necesario y así evitar cualquier despiste.

Presidiendo el salpicadero una pantalla de 10.3″ que aglutina bajo su interfaz multitud de funciones, aunque no es táctil, algo que al principio puede llevar a la confusión. Se puede manejar usando la voz, botón en el volante, o desde el «touch-pad» instalado en el túnel. Nosotros nos decantamos por la primera, es más accesible y comoda, en parte debido a la excesiva sensibilidad de la superficie táctil.

No debemos olvidar toda una serie de tecnologías incluidas con la única misión de aportar seguridad a los ocupantes y hacer disfrutar al conductor, como por ejemplo, control de velocidad adaptativo de la vía, cambio involuntario de carril, detector de vehículos en el ángulo muerto o los muy necesarios sensores de aparcamiento, dadas las dimensiones de este GT.

Podríamos ir terminando este análisis pero este Lexus aún nos guardaba 3 sorpresas en su interior, una es la inclusión de un botón EV, para así usar solamente el motor eléctrico, aunque este vehículo no está pensado para ese modo. La otra es una caja de cambios CVT de 4 marchas reales que se desdoblan hasta alcanzar el número de 10, todo en aras de la máxima deportividad dentro de un consumo contenido. Y por último, envolviendo de un halo intangible a este cuidado habitáculo, un sistema de sonido firmado por la prestigiosa Mark Levinson, 13 altavoces dispuestos de tal manera que crean un entorno único y es que su diseño es exclusivo para este modelo.

No nos queremos despedir sin destacar que en la unidad probada por este equipo, ésta poseía un alerón retráctil que surge de la carrocería a partir de los 80 km/h, aunque también existe la posibilidad de dejarlo fijo desde el interior o la inclusión de ruedas traseras directrices para conseguir una conducción lo más «entre raíles» posible y es que el peso de las baterías sí se deja notar en algunas carreteras.

Respecto al poso tecnológico que nos deja este Lexus LC 500h se nos antoja «algo corto», es decir, para ser el máximo exponente de un constructor nipón, uno espera que se adentre en terrenos futuristas pero con una funcionalidad demostrada, estando en este caso en un escalón por debajo de nuestras expectativas, pero ¿no es la tecnología algo secundario en un superdeportivo?.

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