Autopasione Aniversario

Todas las marcas se esfuerzan por ofrecer en su catálogo productos de calidad en un segmento de enorme competencia como es el de los SUV. Mitsubishi ha dado un paso mas, mientras otros fabricantes se limitan a subir las suspensiones de sus berlinas para adecuarlas a este segmento, y ofrecer productos con apariencia SUV, la marca Nipona nos ofrece un SUV creado para ser un SUV desde su origen.

Este modelo es ya conocido en #garajeautopasione, del cual te contamos nuestras impresiones en su versión manual (VER prueba Mitsubishi Eclipse Cross 150 T). Hoy vamos a conocer su versión más equipada “Kaiteki” con cambio automático y tracción a las cuatro ruedas.

 

Por dimensiones 4.4 metros de largo, 1.8 metros de ancho, 1.6 metros de alto se presenta como rival digno de alternativas como Hyundai Tucson (VER prueba Hyundai Tucson Mild-Hybrid), Nissan Qashqail (VER prueba Nissan Qashqail) o Peugeot 3008 (VER Prueba Peugeot 3008 120 BlueHDI).

 

Exterior

 

Sus formas tienen como resultado un diseño diferente. O te enamoras de él, o lo odias.

El Eclipse Cross, presenta líneas rectas y afiladas en su frontal, con una parrilla que sigue fiel la identidad corporativa, esta deja paso a un lateral con nervios en el que llaman la atención la caída del techo algo inclinada.

La pendiente se acrecienta en el pilar trasero hasta llegar a su parte trasera.  Es quizá la zona más trabajada con una luneta partida junto a unas prominentes luces posteriores.

El techo de cristal ocupa la parte superior, en la que sólo es practicable la parte delantera.

Como colofón tenemos unas llantas bitono con neumáticos no recomendables para ser usados en tierra de dimensiones 225/55 R18 98H.

 

Interior

El habitáculo del Eclipse Cross es acogedor con una buena amplitud. Está conformado por materiales que transmiten calidad y robustez. El ajuste de los mismo es excelente como nos tiene acostumbrados en Mitsubishi.

Los asientos son cómodos semiblandos, forrados en piel y eléctricos sólo en la posición del conductor. También tienen función de calefacción.

En general los materiales dan la sensación de calidad y fiabilidad, los ajustes de los mismos son superiores.

Abundan los huecos portaobjetos como cabe de esperar en un vehículo SUV. Su volante es ya conocido en #garajeautopaisone, ya que es compartido con otros modelos Mitsubishi

 

La instrumentación es simple e incluso tradicional, da suficiente información al conductor y está complementada por un Head-Up Display que proyecta la información en el parabrisas delantero. No esperes un diseño sofisticado o última tecnología en definición.

En el plano tecnológico, el salpicadero está protagonizado por la pantalla táctil con sistema multimedia de 7,0 pulgadas. Desde ella, podemos acceder a la cámara de marcha atrás y  360º para vigilar el entorno, funciones de sonido y protocolos de conectividad. Esto último es relevante ya que no tiene navegador GPS, es la última moda, usar la pantalla multimedia para proyectar las funciones de navegación vía Apple CarPlay y Android Auto.

El sistema de audio, viene de la mano de Rockford Fosgate, empresa especializada en equipos de audio Hi-Fi de más de 35 años de antigüedad. Un verdadero placer para nuestros oídos.

En el puesto de conducción, si lo comparamos con sus rivales, es el que menos altura al techo tiene y el que menos anchura cuenta en las plazas traseras. Pero ha decir verdad durante nuestra prueba, para viajar cuatro ocupantes no hay problema.

Personas de 1,80 m de estatura pueden viajar desahogados. Las plazas delanteras tienen una buena cota de amplitud. Sin embargo, la silueta posterior del Eclipse nos penaliza a la hora de acceder a las plazas posteriores.

 

Comportamiento

El Mitsubishi Eclipse Cross cuenta con una mecánica Gasolina 1.5 litros turbo de 163 CV. Este motor a pesar de su baja cilindrada tiene el empuje que se espera de su potencia.

 

Al ser turboalimentado, supone una menor respuesta de forma inmediata como ocurre en motores atmosféricos. Sin embargo, a partir de las 2.300 rpm su fuerza crece hasta llegar a las 5.500 rpm. Si bien es cierto que la potencia de aceleración queda un poco eclipsada por su caja de cambios de convertidor de par de 8 velocidades.

En conducción en ciudad, a baja velocidad, el cambio automático deja al motor funcionar a regímenes bajos, por lo que el ruido de este pasa casi desapercibido. Nuestro Eclipse Cross se comporta muy suave, con una respuesta casi inmediata y un comportamiento noble. Esta sensación permanece hasta cuando demandamos más aceleración, el cambio hace que el motor se revolucione hasta la parte alta del tacómetro, mientras nuestro SUV gana velocidad.

El truco está en conducir en ciclo urbano, con mucho tacto el pedal de acelerador. De esta forma contendremos el consumo en un vehículo de 250 Nm.

En carretera este SUV destaca por el confort de rodadura. Con una terminación de la suspensión más bien dura que nos ayudará a obtener rigidez y buena pisada en asfalto. Aunque en comparación, la versión manual se nota más blando y menos preciso.

El comportamiento en general es muy bueno, lo que nos va a permitir hacer largos viajes si fatiga. Confort en marcha y poco sonido de fuera.

El tacto de los frenos es correcto, con poco recorrido del pedal, hay que pisar menos el pedal de freno para obtener la misma fuerza de frenado que sus rivales, algo que nos gusta a los que llevamos el ADN “petrolhead”.

Durante nuestro viaje hemos podido conocer el programador de  velocidad activo es muy conservador en funcionamiento. Aún configuradolo en la posición que menos distancia deja con el coche precedente, guarda mucho espacio y frena con bastante anticipación cuando nos aproximamos por detrás.

Además, si conducimos en curvas o adelantamientos, puede que recibamos una frenada importante creando situaciones algo tensas. En este sentido es mejor estar al tanto en su funcionamiento e ir intercambiando una conducción con el sistema activo junto a la forma manual.

La sensación de agilidad es latente en cada kilómetro. Basta con meternos en tramos cerrados donde su ADN SUV se olvida para enfrentarse en cada curva de forma concisa y sin titubeos. Al igual que vimos en su versión manual, las barras de torsión delanteras hacen un trabajo sobresaliente para obtener un SUV dinámico y juguetón. La caja de cambios al necesitar tiempo en reaccionar le hace menos ratonero que su versión 4X2, por reacciones y tiempos.

Sus contenidos 1.635 kg se notan, a la larga. Pues tener un menor balanceo y peso que la competencia le hacen ser más hábil en carretera.

Si hablamos de capacidad todoterreno, nuestro Mitsubishi está limitado por su altura libre al suelo no especialmente generosa (183 mm, similar a la del SEAT Ateca con 189 mm y menor que la del Peugeot 3008 con 219 mm). A todo esto, hay que sumar, los neumáticos pensados para rodar en asfalto. Te permitirán hacer alguna escapada a tierra, sí, pero es mejor contener las emociones y hacerlo sobre zonas de nivel principiante en términos 4×4.

 

Conclusiones

 

Lo interesante de esta prueba es ver el comportamiento del mismo modelo con configuraciones de transmisiones del cambio distintas.

Si bien la versión automática es cómoda y hace de uso algo muy sencillo para el día a día con una conducción relajada, el consumo, sin embargo, se incrementa en el modelo automático, para estar en torno a los 9 l/100km. Frente a los 6,7 l/100 km en versión manual.

Tenemos que afirmar que en la versión manual teníamos un SUV de peso contenido y divertido con un comportamiento intachable en curva.

Preferimos el Mitsubishi Eclipse Cross en versión manual pues parte de un precio mucho más contenido y atractivo, 24.700 €. La versión automática 4X4 que hemos abordado hoy parte de un precio de partida de 32.150€.

Al final tu puedes elegir si comodidad y refinamiento o diversión y agilidad.

 

Agradecemos a Mitsubishi España la cesión de la unidad de pruebas.

 

Galería de imágenes

 

 

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