Autopasione Aniversario

Hoy es un día especial en Autopasione.  Acudimos a un  concierto donde cada pieza está pensada y afinada hasta límites insospechados. Numerosas horas de trabajo y dedicación dan como resultado una obra maestra, es el Maserati Ghibli S Q4.  El último protagonista de #garajeautopasione ha dejado el listón muy alto. Nuestra prueba de más de 1.200 km al volante de este italiano nos ha hecho cambiar de concepción sobre un automóvil de lujo. Es nuestra prueba Maserati Ghibli S Q4, concierto para los sentidos.

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Exterior



Todo buen instrumento musical para que emita el sonido deseado tiene una forma cuidada y trabajada a conciencia. La unidad probada se presenta en un elegante Gris Maratea, con llantas de aleación Urano diamantadas de 20 pulgadas, 245/40 R20 delante y 285/35 R20 atrás.  Mide 4,97 metros de largo,  por naturaleza es competidor del Infiniti M30, BMW Serie 5, Audi A6, Mercedes-Benz  CLS, pero pronto te darás cuenta de que éste Maserati  es el “Stradivarius” de su segmento.

Si sigues las líneas de su capó alargado y afilado, puedes perderte. El frontal está caracterizado por la gran parrilla de formas cóncavas donde el Tridente corona un lugar privilegiado. Sus ópticas AFS (Automatic Frontlighting System)  son afiladas y situadas en posición extrema.  Si lo ves desde el lateral el frontal es inmensamente largo en comparación con el habitáculo para dar cobijo a su motor, la joya de este Maserati. Las aletas delanteras con la triple branquia lateral marca de la casa son síntoma de potencia. Una cintura alta recorre todo el lateral hasta un pilar C marcado por un escudo de la marca, es la saeta de Maserati, representa la tradición que se remonta desde los años 60 en los modelos de la marca.

Las formas de la trasera son redondeadas y crean un conjunto armonioso. Sus faros Traseros LED marcan el paso en una ubicación muy elevada, sin olvidar sus cuatro salidas de escape. Es la sección de viento de esta orquesta, si ya de por sí impone el diámetro de los mismo, al escuchar su melodía puede ser capaz de erizarte la piel.

Desde todos los ángulos las líneas de la carrocería fluyen de forma armoniosa, con unas ventanillas traseras que acaban en ángulo casi perpendicular al suelo. Se mire por donde se mire, este Ghibli tiene mucha planta y pisada en el asfalto, sus líneas evocan al Maserati A6 GCS de los años 50. Tradición, diseño y estilo concentrados en un concierto magistral.

Interior


 


Las puertas no tienen marco y te harán sentirte en un coupe deportivo, sin embargo  es una berlina de cuatro puertas. Su interior marca la diferencia, donde cada rincón es digno de tocar y percibir. Maserati ha cuidado cada lugar como se merece, con un aire artesanal que se puede ver y percibir en cada irregularidad de la piel trabajada a mano.

No todos pueden decir lo mismo, en esta ocasión ha querido acudir el diseñador italiano “Ermenegildo Zegna”, que ha vestido el interior en fibra de seda, con costuras en contraste de color gris claro hechas a mano siguiendo un patrón especial para la zona central.

La piel de color negra con pespuntes de color claro viste los laterales de los asientos como estuviéramos en la semana de la moda de Milán. Un toque de distinción son los reposacabezas firmados por el tridente bordado, para que siempre tengamos presente que no es un vehículo cualquiera.

Me siento en el puesto de conducción de aire deportivo donde puedo regular hasta la profundidad de los pedales. Tiene un volante de tres radios demasiado grande y grueso para mi gusto. En la columna de dirección nos esperan las levas del cambio de 8 velocidades ZF. El cuadro de instrumentos con esferas de color azul característico de la marca, nos trasladan hasta una velocidad marcada de 310 km/h. La piel y seda italiana con pespuntes recubre todo el interior, incluso en el techo, es difícil encontrar plásticos de mala calidad, además el pilar A está forrado en alcántara. La gran pantalla táctil TFT de 8,4” incluye el “Maserati Touch Control” es novedad en la actualización de este modelo.



Debajo de la pantalla tenemos ubicados los mandos de la climatización con una zona para conectar el equipo de audio vía USB, toma Jack o SD. Un detalle que nos encantó es el porta móviles con bandeja extraíble del salpicadero. El túnel central ubica la palanca de cambios junto a las funciones imprescindibles como la función “Sport”. También tenemos un Joystick para manejar el sistema de entretenimiento que no usamos mucho, pues la pantalla es rápida en modo táctil y bastante intuitiva en su manejo. Como no podía ser de otra manera el salpicadero forrado en piel cuenta con un protagonista de excepción, y es su reloj analógico marca de la casa. Si pensamos que esto era todo nos equivocamos pues los paneles de las puertas están recubiertos de seda by “Ermenegildo Zegna” y piel para que cada rincón sea de nuestro agrado. Es el conjunto de cuerda que hacen del sentido del tacto una autentica experiencia.

Comportamiento

Es el momento más intenso de nuestro concierto, toca evadirnos en otra dimensión, toca pulsar el botón Start/Stop situado a la izquierda del volante. Por supuesto contamos con el sistema de acceso y arranque sin llave. El motor en frío abre las mariposas de los escapes y un sonido ronco sale de ellos como si despertara a una bestia. Los primeros km pasan, y nos damos cuenta que nos acompaña un sonido intenso, acompañado de la aguja del cuentarrevoluciones mientras subo o bajo de velocidad. Reconozco que es adictivo pasar de 3.600 rpm y sentir como el sonido se transforma en algo inusual para una berlina.

Nuestro concierto comienza con un viaje hacia el Sur. Hacemos el recorrido de referencia para Autopasione con vías para todos los gustos. Tras recoger el Ghibli intentamos huir del tráfico de Madrid, mientras el sistema Start/Stop actúa deteniendo el motor en cada semáforo. Aunque no es una función imprescindible para el Ghibli,  escuchar cómo se inicia el motor al salir en cada semáforo es una delicia para nuestros oídos.

En menos de lo esperado me incorporo en autovía con tanta agilidad que después me hace pensar si he pasado por algún radar a más de velocidad de lo permitido. Lo primero que tienes que cuidar es la velocidad, pues no se nota y sin darte cuenta la aguja puede marcar 160 Km/h fácilmente.  Es una posición que facilita sentir en cada momento la conducción gracias a la suspensión y volante, a pesar de ello el nivel de confort es excelente.

Son casi 100 km al volante y no permite que te canses de su sonido, su tacto, su confort, ese gusto italiano que irradia en cada detalle te cautiva.

Los neumáticos montados en sus llantas de 20” absorben los obstáculos y amortiguan las irregularidades de la carretera, de forma que cualquier camino difícil nunca llegará a estropearte el viaje.



Al acelerar notas como la fuerza de la aceleración te hunde en el asiento. Su caja de cambios  apura cada velocidad hasta llegar al límite de nuestros sentidos, y cuando piensas que nada puede ser mejor procede a engranar una velocidad más.

La noche es oscura, y el haz de luz de los faros AFS nos guían como una estela hacia nuestro destino. Salimos de un control de peaje, y los coches de alrededor se pierden en el retrovisor, el sonido de su motor V6 biturbo va en consonancia con la aceleración.

Desde bajas revoluciones incluso notarás su empuje, es una auténtica maravilla en este sentido, hablamos de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos. Pasado esta velocidad el motor sigue acelerando sin cesar hasta velocidades no legales, la marca asegura que llega a los 284 km/h.

Este Ghibli no defrauda, es un Maserati puro, y ese carácter pasional está latente en todos los rincones. Son tales las sensaciones que puedes experimentar conduciéndolo que cada uno de sus clientes tiene asegurado un concierto grandioso. Es difícil expresar su carácter pasional, pero el conjunto de motor, caja de transmisión y sonido, es una trilogía perfecta para vivir un auténtico deleite.



Llegamos al final de la primera jornada, después de 500 km puedo afirmar que la comodidad del interior es excelente. Tenemos un consumo de 13,8 l/100km, y eso que hemos tenido un ritmo alto de conducción exigiendo a la caja de cambios bajar varias velocidades en cada adelantamiento, es pisar un poco más el pedal de acelerador  y bajará dos velocidades de forma instantánea. O traducido en otras palabras es como si despertara a la fiera que lleva dentro.

El sonido de un trombón o el zumbido de un chelo nos acompañan en el viaje, aunque no esté activado el modo Sport donde tendrá su protagonismo en la jornada siguiente. A pesar de que el nivel de aislamiento es muy bueno, agradecemos a los ingenieros italianos que hayan pensado en nuestra felicidad dejando entrar el sonido de su motor Gasolina.

Entrar en ciudad con un Maserati siempre es sinónimo de atracción. Aquí el consumo se contiene gracias al cambio, que va priorizar siempre la velocidad más alta para bajar revoluciones y consumo. Cada vez que me detengo en un semáforo la caja de cambios reduce haciendo el doble embrague revolucionando el motor mientras sus escapes emiten una sinfonía celestial. Es el momento de hacer un descanso, las emociones están a flor de piel y la satisfacción inunda nuestro rostro, es el “impasse de espera” en nuestro concierto.

Amanece un día soleado, la temperatura es perfecta para una jornada prometedora. Tenemos por delante un escenario de carretera de montaña, con curvas viradas y cambios de rasantes hasta acabar en la estación de esquí de Sierra Nevada. Es un lugar de culto que congrega a marcas de automóviles para poner a puntos sus nuevos modelos. Son los ingredientes necesarios para hacer de este concierto un día inolvidable y conocer a fondo de lo que es capaz este Maserati.

Después de lavar nuestro acompañante italiano y dejarlo listo para salir, pulso la posición Sport y noto un aumento de la agudeza del sonido bronco con fondo metálico que provienen de los escapes, son los instrumentos de vientos. Las mariposas de los escapes se abren para dejar libre una melodía propia de la “novena sinfonía de Beethoven”. Pulso igualmente el botón que acciona el modo secuencial con levas tras el volante, y el sistema de suspensión deportiva que endurece su respuesta haciéndola más firme y precisa.

Salgo de la zona urbana, cautivando miradas a cada lado, no sólo llama la atención por su sonido sino por sus líneas elegantes y a la vez deportivas.

Comienzo atravesar el primer tramo de curvas, este terreno es donde vamos a sacar lo mejor de este “Guarnieri del automovilismo”. La reacción del acelerador es instantánea, y el cambio de velocidad se realiza justo cuando pulso la leva con la precisión del mejor piano creado por “Fazioli”.

Antes de entrar en cada curva freno sin miedo y la carrocería no titubea en ningún momento, después en cada salida el par de 550Nm nos invita a pisar hasta los límites de nuestra imaginación. El empuje acompasado de su motor es el instrumento de percusión de este concierto.

Tenemos un régimen de fuerza que incluso si sobrepasamos los 5.000 rpm va seguir empujando, y un reparto de pesos de casi 50-50, motivos suficientes para ver esta berlina como un desafío.

Es el lugar idóneo para ver la efectividad de la tracción Q4. En condiciones normales siempre vamos en tracción trasera, si vamos a baja velocidad en salida de semáforos por ejemplo, se iguala 50% la tracción delante y atrás, pero en terreno de culto para los puristas del motor, la tracción que llega al eje delantero como máximo es del 35%. Créeme tener sobreviraje es prácticamente imposible en este Ghibli. Intento en alguna trazada pisar más de la cuenta el acelerador para provocar mover la trasera, pero no lo conseguí ni tampoco notar la actuación del control de tracción, y eso que el ritmo de conducción era alto, incluso llegué a pensar que este Maserati te permite llegar un poco más lejos, pero no hay necesidad de llegar al extremo cuando llevamos un Maserati de más de 110.000€…

Llevaba tiempo sin pasármelo tan bien al volante de un coche. Cada velocidad es engranada de forma instantánea ayudada por la buena posición de las levas y de su gran tamaño, se nota que en Maserati saben de curvas rápidas.  Apenas sin darme cuenta la jornada se está acabando, estoy casi a la altura de la estación de esquí. En mi cara se dibuja una sonrisa cada vez más amplia según paso cada curva.



Cambiamos asientos calefactados desde extremas altitudes por ventanillas bajadas con un olor salino a la altura del mar. Al día siguiente tocaba dormir al deportivo de raza que lleva dentro y disfrutar de una conducción relajada. El regulador de velocidad con sensor de proximidad es una gran ayuda para disfrutar de un paisaje costero a bordo de nuestro Ghibli.

Conclusiones

Toca emprender el camino de vuelta y asimilar todas las emociones vividas a bordo de esta berlina con toque artesanal. Cuenta con un maletero de grandes dimensiones con 500 litros de capacidad, nuestros tres ocupantes que viajaron con nosotros pudieron viajar sin reparo del espacio para el equipaje. Si bien en un principio mostraba un consumo medio de 16 l/100km, al entregarlo se quedó en 10,5 l/100km, un consumo muy bajo si pensamos en un V6 de 410 cv.



Y es que el consumo en régimen bajo puede ser muy contenido, contando con un depósito de 80 litros junto con el control de velocidad puede ayudarte a evitar paradas para repostar.

Durante los 4 días que ha durado la prueba nos hemos sentido como auténtico maestro de orquesta, dirigiendo con nuestra batuta un equipo artesanal, afinado al milímetro con clase y distinción.

El cliente Maserati busca otras necesidades además de un buen vehículo de lujo. La posibilidad que tiene el Ghibli S Q4 para transmitir sensaciones en cada momento, es un lenguaje que sólo se conoce sintiéndolo al volante.

No se puede negar que tiene un alma especial que lo hace única en el mercado, no basta con rodar kilómetros encabezados por un tridente. Hay muchos competidores en el mercado con precio similar, otras opciones.  Pero en realidad…

¿Cuántos son capaces de emocionarte de una forma tan elegante?

Nosotros tenemos una respuesta clara e incluso la certeza de que cada uno de sus 103.900€ euros que cuesta como precio base está bien invertidos. Si ya le añadimos su diseño y distinción tendremos razones de sobra para elegir este Maserati por encima de cualquiera. No somos los únicos, pues en lo que llevamos de año en España se han vendido 117 unidades del Ghibli, unas cifras muy positivas para pensar que todavía hay gente que busca diversión de verdad en un automóvil de lujo.

Galería de imágenes

Nota: Agradecemos a Maserati Iberia y Tayre Automoción la cesión de esta unidad.

 

 

Autopasione Aniversario