Autopasione Aniversario

Cumplir años es siempre motivo de celebración. Autopasione cumple su primer año y hemos querido celebrarlo a lo grande. No se me ocurre mejor forma para conmemorar dicha fecha que hacerlo con 1.980 CV juntos aunque ya te adelanto que la potencia no es el secreto. Hoy tenemos el honor de celebrar #IAñoAutopasione con pasión italiana. Estamos ante la mayor concentración de Alfa Romeo 4C y Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio Verde en España, nadie antes había conseguido tal hazaña.  Durante una jornada hemos podido disfrutar del estilo y potencia de los modelos más extremos de la “marca del biscione”.

Es la primera vez que se reúnen en España, cuatro Alfa Romeo 4C y dos Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio Verde.

Si te digo que además hemos hecho una ruta de 250 Km llenos de curvas de montaña, cambios de rasante y subidas a un puerto, veras que estamos ante una jornada inolvidable.

La idea es clara, poner a prueba los modelos más extremos de Alfa Romeo en una ruta con todos los ingredientes necesarios para hacernos soñar. Esto unido a la colaboración de los propietarios de cada vehículo y  Tayre Automoción, han hecho posible celebrar nuestro cumpleaños de una forma única y especial. Tenemos por delante un día completo para disfrutar de la conducción de deportivos cuyo “Gen” es propio de los circuitos.  Un escenario repleto de curvas cerradas, con ascensos, descensos y puerto de montaña para disfrutar de la conducción con estos 6 modelos, cada cual más apetecible.

El día comienza con cielo despejado y temperatura por debajo de los 8 grados. El punto de partida es la localidad de las Tablas en Madrid. La tranquilidad de la mañana es interrumpida por el gorgoteo de los motores gasolina. Los invitados van llegando, tenemos para todos los gustos 4C Coupé en color Rosso Competizione, Blanco Alfa y Blanco Madreperla. Además de un 4C Spyder en Blanco Madreperla. Si todo esto parece poco el cuarteto de motor central es completado por dos Giulia Quadrifoglio Verde en Rosso Competizione, es la última propuesta de altas prestaciones de la marca. La imagen parece sacada de un sueño, ver juntos tanta pasión italiana es único.

Comienzo la mañana como copiloto de un 4C. Vamos a la cabeza del grupo para poder ver desde el retrovisor un desfile de estrellas. Lo primero que notas es el tener que descender para acceder al biplaza. La postura está muy baja respecto al suelo y sientes cualquier objeto por pequeño que sea al pisar la carretera. El sonido de su motor turbo es agudo y ronco, logrado por el escape deportivo que monta como opción. Pasar desapercibido con un 4C es misión imposible, salimos a carretera dirección Miraflores y los demás vehículos se apartan para dejarte hueco y dejarte pasar, parece arte de magia.  Dentro del habitáculo es mejor apagar la radio, puedes oír todo como el turbo, válvula de descarga y caja de cambios actúa en el motor, justo detrás de tu cabeza. Es una sensación poco habitual en un deportivo actual, el monocasco de fibra de carbono hace de caja de resonancia….bendito sonido. Cuando aceleras el turbo se escucha al mismo tiempo que el empuje del mismo va en línea con el sonido. Este italiano es capaz de correr más que tu mente, por eso hay que tener cabeza y controlar el velocímetro para no llevarnos un recuerdo de la DGT.

Es una sensación poco habitual en un deportivo actual, el monocasco de fibra de carbono hace de caja de resonancia….bendito sonido.

Al mismo tiempo que afrontamos las primeras curvas, el conductor de mi 4C aviva la marcha, es en ese momento cuando me doy cuenta del verdadero “secreto” de este juguete, su reducido peso, 895 kilos que motivan un paso por curva elevadísimo, con la sensación permanente de ir pegados al asfalto a través de un imán.

La máxima de Colin Champman, “less is more”, en este coche cobra su máxima expresión aderezada con una estética sublime. 240 cv´s pueden parecer pocos en los tiempos que corren, pero a los hechos me remito. Esto quedan también patente cuando, frenada tras frenada, el coche ni se inmuta y la eficacia del “pequeño” kit brembo no desfallece ni una sola vez.

La piel la llevo ya erizada cuando llegamos a la primera parada para hacer fotos. Los eventos especiales están formados por gente especial por eso contamos con la colaboración de Rawfotosport para hacer el reportaje fotográfico.

Presenciamos una estampa única nunca vista hasta entonces. Tenemos un dilema pues es difícil elegir un modelo concreto, cada Alfa Romeo tiene algo que lo hace deseado. La coreografía de los modelos se suceden para hacer imágenes que además quedarán grabadas en nuestra retina. La ruta continúa, esta vez lo haremos al volante de un Giulia QV.

Mi cabeza tiene que asimilar muchas emociones en poco tiempo. Tengo en mi poder un motor 2.9 V6 Bi-turbo de 510 CV fabricado de forma artesanal por Ferrari. En Autopasione ya es familiar este modelo pues pudimos tenerlo durante unas horas aunque comparado a la experiencia de hoy, aquello fue algo descafeinado. Además pesa 1.655 Kg gracias a la dieta estricta italiana. Me dispongo a luchar curva a curva con una maquina admirada en los mejores trazados de circuito.

Su sonido es suave y profundo a bajas revoluciones, hasta que superamos las 4.000 rpm. Sobrepasar ese régimen, significa desatar el ser sobrenatural que lleva dentro. Es adictivo, sólo por el hecho de despertar a la bestia, juego en cada curva con reducir para escuchar su melodía. Algo con lo que no contaba es que el cambio manual de 6 velocidades, hace el doble embrague en las reducciones para igualar rpms y evitar así un desagradable e inesperado latigazo de la zaga.

 

Este Giulia está equipado con frenos carbocerámicos, lo que provoca que en la primera curva el compás de mi trayectoria se abra sin previo aviso.  Tomo nota y comienzo a calentar los frenos, para tener el resultado esperado. Quiero mantener el control pero el escenario no puede ser más provocador. Llevo delante cuatro 4C abriéndose paso con un sonido celestial, haciendo de las suyas jugando en cada viraje. Están en su terreno pues su dimensiones y peso reducido les permiten moverse con soltura. Me siento tentado por seguir el ritmo, pero no es fácil. La ruta tiene cada vez más grupos de ciclista que sorprendidos por el sonido echan la mirada atrás para ver qué ocurre. El Giulia que llevo entre manos aunque es más potente, pesa más y tiene mayor envergadura. A pesar de ser una berlina de altas prestaciones es cómoda de conducir, tras un buen rato al volante mis acompañantes y yo vamos con pleno confort. En las rectas gano terreno a los biplaza, pero al llegar a una curva tengo que tomarme mi tiempo para controlar mis emociones. Tras un puñado de curvas mi cara tiene una gran sonrisa, quiero que el tiempo se detenga justo ahora.

Toca una segunda parada para tomar imágenes del paisaje unido a los protagonistas de la prueba. Algo me llama la atención, es la cara de satisfacción de los asistentes mientras salen de sus vehículos italianos. Mis compañeros de equipo @Autopasione están disfrutando también del día, ellos van en los otros Alfa Romeo. Entre ellos comentan las sensaciones y comparan entre sí. Tenemos dos vehículos muy diferentes pero mismo ADN. Ambos están pensados para hacerte feliz y transmitir pasión. El escuadrón del grupo es llamativo, incluso gente que viaja en la carretera aparca su coche al lado para tomar fotos.

Algo me llama la atención, es la cara de satisfacción de los asistentes mientras salen de sus vehículos italianos. Mis compañeros de equipo @Autopasione están disfrutando también del día, ellos van en los otros Alfa Romeo.

La ruta continúa y pasamos a carretera abierta con zonas habilitadas para adelantar. Se acerca el medio día y el tráfico se hace más denso. Es el momento de sobrepasar vehículos en la carretera con adelantamientos que sólo se pueden hacer si tienes un buena maquina en tus manos. Veo un desfile de 4C invadiendo el carril izquierdo mientras adelantan a los vehículos de la derecha. Parece una coreografía ensayada propia del ballet ruso. En mi posición privilegiada, y eso que voy el último sigo al volante del Giulia QV. Es terreno fácil para la berlina de Alfa Romeo pues su mayor potencia se hace latente en cada adelantamiento. Incuso el QV me pide más en cada adelantamiento pero no es día de romper las leyes de la física. Llegamos a Torrecaballeros con un auténtico desfile de sonido y buen gusto. El Rancho de Aldegüela nos tiene reservado un lugar privilegiado dentro del recinto de sus instalaciones para poder aparcar y dejar en lugar seguro tanta belleza del automóvil. Mientras hacemos maniobra para ubicar los seis coches, curiosos llamados por el ruido de los motores se acercan para hacer fotos. Es como si asistieran a un museo sobre ruedas, cada vehículo es una escultura esculpida y pensada para rozar la perfección.

La comida estaba patrocinada por Tayre Automoción. Es donde han salido y tienen la puesta a punto los protagonistas de hoy. Un menú a base de pescados y carnes a la brasa nos esperaban para darle un toque de sabor a la jornada. Es el final de un día único. Hoy cada propietario puede estar orgulloso de su vehículo, y Alfa Romeo de tener a clientes así.  El equipo de Autopasione acompañado de los propietarios de los coches termina la jornada de forma excepcional. Es nuestro primer año y el primer evento que organizamos con asistencia del equipo @Autopasione al completo. Será el primero pero no el último que se haga junto a los protagonistas de este artículo.

Nota: Agradecemos a los propietarios de los vehículos, Rawfotosport y a Tayre Automoción su inestimable colaboración.

Galería de imágenes

 

 

 

 

 

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